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La “olvidada” Gran Transformación

Columna

La “olvidada” Gran Transformación

9 de Octubre del 2014

La derrota de la izquierda villaranista y la victoria radical en varias regiones

Diversos analistas han tratado de explicar el fracaso de la izquierda peruana representado en el de Susana Villarán. ¿Realmente ha fracasado la izquierda en el Perú? Carlos Meléndez esboza una interpretación sobre la diferencia que existe hoy entre dos izquierdas. Si bien Villarán fracasó en Lima, Santos logró una reelección con masivo apoyo popular. Roció Silva por su parte, hace una autocrítica. Ella Identifica los errores cometidos por Villarán y llama a reconstruir una izquierda “basada no en arreglos electorales, sino en las grandes gestas de oposición al modelo económico neoliberal extractivista”.

Toda la izquierda no ha fracasado. La que ha fracasado es la izquierda acomodaticia a la que representa Villarán. ¿Por qué fracasa Villarán pese a que en su momento logró aglutinar a todos los movimientos de izquierda tras de sí? Porque buscó importar un concepto de izquierda moderna de primer mundo sin molestarse en entender a la ciudad que gobernaba. Confundió Lima con Ginebra y quiso imponer políticas basadas en valores post-materialistas a una sociedad de migrantes emprendedores donde la mayoría se desarrolla en el sector informal. Villarán olvido que el 20% son pobres multidimensionales. Esos limeños con necesidades básicas insatisfechas necesitaban una autoridad que les resolviera sus problemas de agua y desagüe, transporte, seguridad e infraestructura. Villarán y sus camaradas no la vieron y se alejaron de quienes sí tenían una visión algo más clara de los problemas de la ciudad. Como dice Meléndez, Villarán cambió a Maritza Glave por Augusto Rey.

La izquierda de provincias, en cambio, no ha fracasado. Tiene una visión claramente antisistema; Santos, Aduviri, Arana y sus demás líderes creen que el problema es que el Perú es lo que Acemoglou denomina una sociedad rentista. El crecimiento económico está basado en la captura de rentas por parte de una elite con acceso al poder. Esto en contraposición con una sociedad abierta donde todos los ciudadanos tienen acceso a las instituciones políticas y económicas. La agenda de la izquierda que ha demostrado ser exitosa en provincias es ir contra lo que Silva Santisteban llama “el sistema extractivista”, que es lo mismo que Hernando De Soto llama estado mercantilista. Esta es la visión que Félix Jiménez plasmó en “La Gran Transformación”, plan de gobierno que llevó a Humala a la segunda vuelta en el 2011, con más del 30% de los votos. Toda la izquierda no ha fracasado, es de ilusos creer que ese 30% que apoyó “La Gran Transformación” se ha desilusionado por culpa de Villarán.

Rolando Breña considera simplista pensar que es el extremismo antiminero el que ganó en Cajamarca. El resultado manifiesta el repudio a la explotación minera cuyo único fin es el lucro, “Es el cuestionamiento a una política económica que privilegia exclusivamente el crecimiento en base a recursos extractivos, obviando el desarrollo integral, equitativo y sustentable”, dice.

Villarán fracasa porque representa a una izquierda elitista que captura rentas igual que la derecha mercantilista. Villarán pertenece al sector oenegero, esa elite con acceso al poder, que vive de consultorías con el estado y que desde el poder siguió repartiendo consultorías a sus amigos. Ella fracasa porque pertenece al establishment.

Bien haría la elite limeña en dejar de mirarse el ombligo y de creer que el Perú se convertirá en un país desarrollado en los próximos 13 años, como sostiene la Cámara de Comercio de Lima. Miope elite limeña que sigue sin entender que para cruzar el umbral del desarrollo no basta con el crecimiento económico.

 

Por Ana Luisa Guerrero

(9 - oct - 2014)