Dante Bobadilla

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La izquierda secuestra la verdad y la memoria

Sobre la propuesta de un “parque de la memoria”

La izquierda secuestra la verdad y la memoria
Dante Bobadilla
28 de junio del 2018

 

Furibunda ha sido la reacción de la prensa, los políticos y progresistas de las redes contra la idea de un “parque de la memoria”, anunciada por el presidente del Congreso Luis Galarreta. Apenas soltó la idea se encendieron las alarmas en todos los ambientes de izquierda. De inmediato salieron a cuestionar la propuesta, sin siquiera saber bien de qué trataba.

Y es que la memoria ha sido secuestrada por la izquierda. Se sienten dueños de la franquicia. Solo ellos saben contar la verdad. Se han tomado la libertad de imponernos su visión de la historia y pretenden impedir que otros expongan su versión de los hechos y una verdad distinta. A ese punto ha llegado el totalitarismo caviar en el tema de la memoria y la verdad.

Los caviares sí pueden armar su Comisión de la Verdad sin consultar con nadie. ¿Alguien cuestionó la formación madrugadora e inconsulta de la CVR? ¿Alguien cuestionó que estuviera conformada mayoritariamente por izquierdistas, cercanos al terrorismo incluso? No. Allí todos se quedaron calladitos aplaudiendo el discurso caviar sobre la importancia de la memoria, la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas. Pero no dijeron que se iban a concentrar básicamente en las víctimas de las FF.AA. Como diría Cantinflas: allí está el detalle.

La prensa de Ayacucho comentó en esos días que los agentes de la CVR iban por Huamanga perifoneando a la población que se presenten a denunciar a los militares para recibir reparaciones, y que no hacía falta más que un testimonio. Eso lo recoge incluso el historiador izquierdista Antonio Zapata en uno de sus libros sobre el tema. Con las víctimas de las FF.AA. como mayor referente, la CVR acabó prácticamente equiparando el accionar de los grupos terroristas de izquierda con el de las las FF.AA. Eso, desde luego, obedece a un manejo metodológico muy astuto. Pero ese montaje estadístico se vendió como “la verdad”.

Luego se tomaron la libertad de someterse a la CIDH y negarse a defender al Estado ante las demandas de los terroristas y sus familiares. El Estado acabó indemnizando a terroristas o familiares de víctimas de Sendero Luminoso y el MRTA, como si el Estado fuera responsable. Luego se tomaron la libertad de edificar un parque en memoria de los caídos en el “conflicto armado interno”, donde los nombres de los terroristas se mezclan con sus víctimas. ¿Quién se opuso a toda esa farsa oficial de reconocimientos a terroristas? ¿Quién dijo algo entonces?

Todo eso y más hicieron los caviares sin que nadie salga a cuestionar su actividad. ¿Dónde estuvo entonces la prensa que hoy salta hasta el techo por la propuesta de Galarreta? ¿Dónde estaban los políticos que ahora sí se apuran a cuestionar esta propuesta, como si la memoria solo perteneciera a la izquierda? ¿Por qué tanto miedo a un parque de la memoria que no sea un simple vástago del pensamiento CVR?

Hay que rechazar todo intento de monopolizar la verdad de nuestra historia. Y sobre todo de parte de la izquierda que fue partícipe, directa e indirectamente, de los hechos de violencia política de los ochenta y noventa. Por mi parte, como ciudadano libre, víctima del terrorismo de izquierda, no le concedo ninguna autoridad a la CVR para decirnos lo que pasó en nuestro país. No hay historia más falsa que la oficial, y peor si viene de una comisión creada entre gallos y media noche, apresuradamente, sin diálogo ni consenso y con miembros bajo sospecha.

No aceptamos la verdad de la CVR ni que la izquierda se apropie de la memoria. Para lo único que sirvió la CVR fue para dividir a los peruanos, lavarle la cara a la izquierda, desprestigiar a las FF.AA. y crear el antifujimorismo como nueva doctrina ideológica de la izquierda. De ninguna manera puede ser un referente de la verdad. Nunca lo será por su vicio de origen y porque la mayor parte de los peruanos, en especial quienes sobrevivimos al terrorismo, no le creemos.

Habría que alentar la construcción de muchos parques de la memoria en diferentes lugares, empezando por las universidades públicas como San Marcos y San Cristóbal de Huamanga, donde la izquierda inició su prédica de la violencia como recurso legítimo para la toma del poder, y donde empezó su reclutamiento de militantes. Eso es lo primero que deberían conocer los jóvenes universitarios en su propio museo de la memoria, en vez de alimentarse de antifujimorismo relamido y barato.

 

Dante Bobadilla
28 de junio del 2018

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