Giovanna Priale

Giovanna Priale

La importancia de comunicar adecuadamente

La importancia de comunicar adecuadamente
Giovanna Priale
10 de marzo del 2017

Autoridades deben transmitir honestidad y seguridad

Hoy —en medio de una segunda interpelación a un ministro del actual gobierno, que además es el primer vicepresidente del país— resulta más que relevante saber comunicar adecuadamente. Y es porque la comunicación, como se desarrolla en la película Arrival —cuando los humanos tratan de saber para qué arribaron a nuestro planeta un conjunto de extraterrestres— es la base del entendimiento.

El partido que ganó las elecciones, aunque sea por una mínima diferencia, hoy es gobierno, y eso supone que el Ejecutivo y todos sus ministros, viceministros y demás autoridades y funcionarios —hasta el último nivel— deben atender las demandas de los ciudadanos, que hoy somos mucho más exigentes que antes y que estamos descubriendo nuevos caminos para hacer sentir nuestro poder de elegir y de elevar nuestras voces de protesta.

Las redes, en este escenario, se han convertido en una herramienta de comunicación efectiva, que al recoger la opinión de los ciudadanos pueden convertir un tema en tendencia en cuestión de minutos, hasta hacer prevalecer los deseos y requerimientos de una masa de consumidores, antes atomizados y sin voz.

Pero para que esta comunicación funcione, se requiere construir canales fluidos en los que la población pueda libremente interactuar. Y también contar con representantes del gobierno “legitimizados políticamente”, y esto debido a que su acción se condice con su discurso. En comunicación política, lo primero que te enseñan es que “el personaje no puede perder su esencia”, y lo segundo es que “debes construir sobre lo que eres”. Y esas dos claves son trascendentales en este escenario.

La población, más allá de las posiciones ideológicas y de la lectura de los acontecimientos diarios, exige que el gobierno le ofrezca un panorama económico alentador y en el que pueda estar tranquilo. La población debe saber que el próximo mes podrá vender lo mismo o más que en este, que tendrá dinero para pagar los gastos del colegio y que le quedará dinero para darse un gusto, o ahorrar para su jubilación, sin tener que preocuparse de cómo comerá mañana. Este es el primer mensaje que el gobierno debe comunicar a la población.

La gente exige hoy medidas concretas y “rostros” que lo representen. Así funciona nuestra mente. El empresario y el consumidor necesitan confiar en su interlocutor, y para ello lo que el interlocutor ofrezca tiene que ser creíble y debe cumplirse en el corto plazo. Eso permitirá enganchar al ciudadano con un segundo y un tercer discurso, porque se genera compromiso: “Yo confío en ti porque tú (autoridad) cumples lo que prometes.

Y lo segundo es honestidad. En un país en el que las noticias diariamente nos recuerdan cómo nos roban algunos malos empresarios y funcionarios, el gobierno (y todas sus autoridades) deben ser como la mujer del César: no solo ser honestos, sino también parecerlo. Y para ello las autoridades deben tomar decisiones bien analizadas, contando con todas las herramientas necesarias para demostrar que el pueblo (todos nosotros) estamos siendo beneficiados con cada medida. No resulta recomendable “ir y venir con las decisiones”, porque eso desestabiliza las señales y genera una suspicacia innecesaria.

Giovanna Prialé Reyes

Giovanna Priale
10 de marzo del 2017

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