Dante Bobadilla

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La agenda progre

La agenda progre
Dante Bobadilla
20 de abril del 2017

Es hora de frenar el circo progresista de las causas sociales

El progresismo está empeñado en imponer su agenda a puro grito. Una diva caviar acaba de mostrar que se sustenta apenas en la histeria, el fanatismo, la ignorancia y la majadería. Están insuflados de arrogancia y se creen dueños de la verdad, pero son incapaces de debatir: abandonan el set o te bloquean. Una fija es llamarnos “homofóbico” y “machista”. Su causa es la defensa del feminismo y de los sectores LGTB, vistos como “causas sociales” y temas de DD. HH. El máximo logro de la izquierda ha sido desvirtuar el concepto de derechos para imponer cualquier cosa por esa vía. Son temas ociosos. De nada sirven estas famosas “causas sociales”, salvo para hacer clientelismo, pose moralista, ruido político y leyes histéricas.

El progresismo nos acusa de ser el tercer país violador del mundo, pero no me lo creo. La verdad es que no le creo nada al progresismo. Para ellos la verdad está siempre detrás de sus fines e intereses. Son especialistas en el mito, la mentira y la manipulación estadística. Me he tomado la molestia de buscar la fuente de ese infundio y solo he hallado un enjambre de estudios a medias y datos bajo diferentes conceptos a cargo del MINSA, INEI, MIMP y varias ONG. No hay uniformidad de criterios en el abordaje del tema. La mayoría de estudios son cualitativos, cada uno con su propia metodología, conceptos y valoraciones, además trazan proyecciones a partir de poblaciones que no son representativas. A partir de ese caos es imposible hacer una afirmación tan disparatada como la que usa el progresismo para su campaña.

Claro que las violaciones existen, siempre han existido acá como en el mundo entero, en las mejores familias y en las más respetables instituciones, educativas o religiosas. Los crímenes pasionales también, y han sido tema de la literatura universal desde Edipo rey y Romeo y Julieta. Son hechos de la realidad humana. Lo que importa es saber si podemos hacer algo al respecto, más allá de bulla y leyes histéricas. Los centros de ayuda a la mujer son muy loables, pero tardíos e insuficientes. El mejor apoyo es la familia, y si esta no existe o no funciona, no hay nada que pueda reemplazarla.

Hay quienes creen que el Estado es la gran solución mágica para todos los problemas, pero eso se debe a pobreza mental. Lo que tenemos de sobra por acá son cucufatos de causas sociales que utilizan al Estado y la ley para montar su circo e imponer su moral, aunque no ayuden en nada realmente. Incluso resultan contraproducentes. Por ejemplo, meter presos a los hombres que no cumplen con pagar la pensión alimenticia no ha resuelto absolutamente nada. Solo ha agravado el problema carcelario. Ahora quieren hacer pasar los crímenes pasionales como “feminicidio”; es decir, el matar a una mujer por ser mujer. Lo cual es falso, todos son crímenes pasionales.

Los movimientos progresistas de causas sociales se sustentan en enfoques sociológicos marxistoides de perspectiva ético-valorativa, partiendo de un “problema” y señalando buenos y malos. No es un enfoque científico. Desconocen absolutamente toda la biología humana y la antropología. Su charlatanería es puramente ideológica y falsa, y dicen cada tontería. Desde esa perspectiva, el hecho natural de que los hombres seamos atraídos por las mujeres y respondamos a ello, constituye un “problema” del cual surge un sinfín de curiosas consignas, como estigmatizar el culto a la belleza femenina tildándola de “cosificación de la mujer”. Hay medios que han caído en la cucufatería progre y retirado su página de modelos en bikini para posar como santones. No es más que ridiculez.

Las cosas no van a cambiar porque tipifiquen los delitos comunes con nombrecitos pomposos ni porque aumenten las penas que ya existen, y ni siquiera prostituyendo el currículo escolar para imponer el igualitarismo de género como ideología oficial. La Constitución ya está plagada de derechos declarativos y poses sociales estableciendo la igualdad y la no discriminación como principios. No se necesita más. Es hora de frenar el circo progresista de las causas sociales. Tenemos muchísimos problemas reales que discutir y es penoso perder tanto tiempo en debates ociosos.

Dante Bobadilla

Dante Bobadilla
20 de abril del 2017

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