Octavio Vinces

I’m so sorry, Nicolás

I’m so sorry, Nicolás
Octavio Vinces
16 de abril del 2015

El acercamiento pragmático entre Cuba y EEUU deja aislado a Maduro.

Uno no puede dejar de preguntarse qué pudo haber pasado por la mente de Nicolás Maduro, forzado por las circunstancias a asistir (con un doble, para despistar al periodismo) a una Cumbre de las Américas cuyo innegable foco de atención iba a ser el encuentro de Barack Obama y Raúl Castro, jefe máximo de esa Madre Patria que para el bloque bolivariano representa Cuba. La esperada reunión de los líderes de dos países enemigos de larga data, había despertado unas expectativas muy por encima de las que hoy en día suelen generarse con este tipo de cumbres presidenciales. Y cuando finalmente se dio y los discursos fueron pronunciados, uno fue el mensaje que quedó flotando en el ambiente: miremos al futuro. Un mensaje que impone una agenda cargada de pragmatismo. Quien mira al futuro debe dejar de lado los aspectos del pasado que lo comprometen. Barack Obama no es culpable de nada, terminó concediendo Raúl Castro. De cara a su discurso las intervenciones de Correa, Evo o Kirchner, en las que pretendían dar lecciones de dignidad o de historia al presidente norteamericano, tenían que sonar del todo anacrónicas.

Algo estaba cocinándose a espaldas de Nicolás Maduro, cuya alocución ni siquiera fue escuchada por el presidente norteamericano. Junto con él, quizá haya más de uno sintiéndose desolado ante la perspectiva de una vuelta de tuerca en el enfoque geopolítico del gobierno cubano. Como en el filme El protegido, de Night Shyamalan, existen personajes que únicamente pueden encontrarle sentido a sus vidas si tienen un archienemigo. Pero los hermanos Castro son demasiado pragmáticos para parecerse a estos personajes. Barack Obama es, sin duda, el menos republicano de los presidentes demócratas de los últimos años. Y con sus reformas migratoria y del sistema sanitario, ha demostrado no temerle a los pulsos con el Congreso. La oportunidad de iniciar el desmantelamiento del embargo que por más de cincuenta años ha pesado sobre la isla resulta, pues, inmejorable.

A partir de la toma del poder por Hugo Chávez el régimen de los hermanos Castro encontró en la injerencia en Venezuela una fuente ideal para su supervivencia. El discurso antiimperialista (léase antinorteamericano) hizo las veces de música de fondo para una fiesta tropical y frenética. Pero ahora, cuando los precios del petróleo han caído de forma dramática y el gobierno de los Estados Unidos comienza a dar señales de apaciguamiento, Cuba no puede dejar pasar la oportunidad de un posible arreglo con la superpotencia. Miremos al futuro, olvidemos el pasado. I’m so sorry, Nicolás, parece decirle hoy Raúl Castro al presidente venezolano. La vida es así, no la he inventado yo. Quizá la oposición venezolana está a puertas de una inmejorable oportunidad para terminar con la tiranía. Ojalá que esta vez no la deje pasar.

 

Por Octavio Vinces
16 - Abr - 2015

Octavio Vinces
16 de abril del 2015

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