Javier Agreda

Feos, sucios y malos

Feos, sucios y malos
Javier Agreda
22 de junio del 2017

Reseña del libro “Una calma aparente” de Christian Solano

En un ensayo de 1957 el escritor Julio Ramón Ribeyro se quejaba de que Lima, “ya una ciudad grande, carezca aún de una novela… que sea el reflejo más o menos aproximado de lo que esta ciudad tiene de peculiar”. Desde entonces esa queja se ha repetido numerosas veces con respecto a los nuevos espacios y barrios que la ciudad ha ido generando en su acelerado crecimiento. Hoy se suele decir que todavía no hay obras literarias (cuentos o novelas) que muestren la vida de los populosos “conos” que rodean a la Lima antigua. Pero sí existen algunos intentos, como el libro de cuentos Una calma aparente (Animal de Invierno, 2017) de Christian Solano (Lima, 1976).

La mayoría de los ocho cuentos reunidos en este libro nos remiten a los barrios más pobres de la ciudad, en los que la miseria parece llevar a la promiscuidad. Así lo vemos en “Familia”, el primer relato: “Viajábamos en una combi, sonaba un popurrí del Grupo 5, yo bailaba al ritmo de la cumbia”, cuenta la adolescente protagonista, quien vive con su madre y el amante de esta, Martín. La mala relación de madre e hija hace que, en venganza, la joven intente seducir a Martín. La progresiva degradación de los personajes está graficada en secuencias de fuerte contenido sexual y culmina con un sangriento crimen. La misma dinámica se puede encontrar en “Paradero inicial”, la historia de un chofer de combi y su relación con una de las mujeres que se prostituyen en la solitaria zona en que la línea de combis tiene su estacionamiento.

Sordidez, violencia y una sexualidad envilecida son otras de las características de estos cuentos, narrados siempre por los protagonistas, con la aspereza del habla popular. En “Primera vez” se cuenta la visita a un prostíbulo de un grupo de jóvenes; pero es en “Los patinadores del espacio” que esas constantes son llevadas al extremo, pues se trata de la historia de un niño que es secuestrado y mantenido prisionero por un violador. Es precisamente este texto el que hace más evidentes los problemas de la propuesta narrativa de Solano: los excesos de truculencia y violencia, así como la falta de una verdadera empatía con los personajes. A eso se debe que los protagonistas tengan siempre algo de insensibles y psicópatas, como en el caso de la madre de “Parque de las Leyendas”.

Hay un par de cuentos que difieren bastante del resto. El primero es “Love will tear us apart”, que ya desde el título nos remite al rock y al mundo de los jóvenes limeños de clase media. “Una calma aparente”, a pesar de dar título al libro, está completamente fuera de contexto y ambientado en El Salvador. Esas irregularidades e imperfecciones se pueden encontrar en diversos aspectos del libro, desde lo temático hasta el propio lenguaje, pasando por la estructura de los relatos y los propios personajes. Apesar de estos reparos Christian Solano —autor de dos libros de microficciones—, hace con Una calma aparente un aceptable debut como cuentista.

Javier Ágreda

Javier Agreda
22 de junio del 2017

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