Tino Santander

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Expulsando a los corruptos del templo

El cardenal Barreto y el manifiesto de la CEP

Expulsando a los corruptos del templo
Tino Santander
12 de junio del 2018

 

El cardenal Barreto sigue el ejemplo de Cristo, que expulsó a latigazos a los mercaderes del templo, y quiere ahora expulsar a los corruptos de la política y de sociedad peruana. Su mensaje interpreta el sentir de la inmensa mayoría y se enfrenta a la frívola y corrupta élite dirigente, que siempre está de espaldas a los peruanos que no tienen agua ni desagüe, y de los millones de jóvenes que no estudian ni trabajan.

El nuevo cardenal y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), Pedro Barreto Quiroz, presentó en la semana pasada un manifiesto político Por un Perú nuevo donde reine la justicia, en el que condena la política económica del presidente Vizcarra. “No se puede cargar más impuestos a trabajadores que sufren por mejoras económicas mientras, por otro lado, se mantienen empresas exentas del pago de impuestos por décadas y que gozan todavía de grandes privilegios”, afirman los radicalizados obispos peruanos.

Asimismo, los obispos rechazaron las compras excesivas y la contratación de personal por favoritismo político en el Congreso. “Los gastos superfluos en ciertas instituciones del Estado, así como el empleo burocrático para satisfacer favores, constituyen una burla a la ciudadanía y muestran claramente que estas instituciones, y muchos de sus miembros, viven ajenos a la situación social del país”, señala el manifiesto eclesial.

La Conferencia Episcopal Peruana se ha alineado políticamente con el nuevo cardenal Barreto, y se pone a la izquierda del cardenal Juan Luis Cipriani y de todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso. Incluso la Conferencia Episcopal ha dicho: “También se deben tomar medidas adecuadas y eficaces contra los que mantienen lazos con el narcotráfico y la corrupción”, en una clara alusión a las cooperativas que no tienen control ni supervisión del Estado, y que se sospecha lavan activos y financian campañas políticas.

Por otro lado, señalan que el feminicidio es producto del machismo, y que se debe combatir con una adecuada educación en la familia. No se pronunciaron sobre los derechos civiles de las minorías homosexuales, ni sobre las masivas movilizaciones convocadas por la Iglesia católica y evangélica en contra del aborto.

La participación política del clero católico, liderado por Barreto, llena un espacio que los partidos políticos abandonaron. Ahora son los obispos los que defienden los intereses populares y parecen dispuestos a combinar todas las formas de lucha para acabar con las injusticias del informal capitalismo peruano, tal como sugiere el pronunciamiento de los obispos. Sin embargo, no la tendrán fácil. Ellos saben que la política es permanente guerra mediática de los rivales. Los obispos, por el momento, se han convertido en enemigos del statu quo y pronto les lloverá fuego graneado.

El nuevo liderazgo de la Iglesia católica va más allá de lo que el propio clero proclama, y va influenciar y motivar al ancho mundo de la izquierda nacional. Es decir, desde el centro izquierda socialdemócrata hasta los grupos más radicales recibirán el mensaje de justicia social y de opción por lo más pobres que, como el papa Francisco, predica el Cardenal Barreto. No olvidemos que el programa político de Francisco es: ¡Tierra, trabajo y techo! El cardenal Barreto asume esta consigna y remece las conciencias nacionales. El mensaje episcopal se contrapone así al discurso neoliberal a la moda, y hará surgir otros liderazgos honestos y democráticos.

 

Tino Santander
12 de junio del 2018

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