Neptalí Carpio

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Entre la inquisición y el populismo de derecha

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Neptalí Carpio
06 de mayo del 2016

Keiko revive las propuestas del fujimorismo más duro

Si los amigos liberales y de izquierda estaban preocupados buscando diferencias entre Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczinski, para decidir su voto en esta segunda vuelta electoral, creo que los últimos debates entre ambos candidatos y sus técnicos van deslindando los campos. El último anuncio de Keiko Fujimori sobrer su oposición a la Unión Civil entre personas del mismo sexo y al derecho al aborto de las mujeres violadas, contradiciendo sus declaraciones liberales y progresistas en la Universidad de Harvard, demuestra que la candidata de Fuerza Popular se ha desplazado. Ahora su posición está más cerca al conservadurismo en los derechos civiles (ha reiterado también su propuesta de reimplantar la pena de muerte) y a un peligroso populismo de derecha en lo económico, tal como acertadamente lo ha señalado el sociólogo Martin Tanaka.

El populismo no es un fenómeno extraño al fujimorismo. Es consustancial a la manera en que el ex presidente Alberto Fujimori gobernó en los años noventa. La temeraria decisión de anunciar que se derogarían las normas legales para formalizar la minería informal e ilegal, o que incluso flexibilizaría las normas que rigen el sistema meritocrático de la Ley Servir, rompen la matriz inicial de su propio plan de gobierno, optando claramente por un populismo de derecha. Keiko incluso busca un posicionamiento clasista, casi como poniéndose la vincha roja, cuando acusa a PPK de ser el candidato de los banqueros y la Confiep. Fue el mismo mensaje que usó Alberto Fujimori para enfrentar a Mario Vargas Llosa en 1990; pero ya sabemos en qué terminó el decenio fujimorista, gobernando dolosamente con los banqueros y los grandes empresarios.

El populismo de derecha o neopopulismo es una categoría específica dentro del populismo, y se utiliza para identificar a políticos y gobiernos que emplean diversos mecanismos de manipulación para obtener el apoyo popular, con el fin de poner en práctica políticas de derecha. Ejemplos de ello son Donald Trump en Estados UnidosMarine Le Pen en Francia,  Mauricio Macri y la alianza Cambiemos en Argentina, entre otros. La propuesta de implantar la pena de muerte o la involución de Keiko para oponerse incluso a la decisión de las mujeres de ejercer el aborto en el caso de violación, es un claro ejemplo de esta práctica política.

Esta combinación entre una posición reaccionaria frente a los derechos civiles y derechos humanos, y un populismo de derecha, entra en contradicción con su propuesta económica. Especialmente cuando Keiko muestra su oposición a la propuesta de PPK de bajar la carga tributaria de las empresas (sobre todo a las mypes) y oponerse a la propuesta de un seguro de desempleo, un mecanismo de compensación laboral que es utilizado por la mayoría de países desarrollados y que es recomendado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La formalización del 45% de la economía nacional y del 65% de la masa laboral es un tema que por ahora no parece interesarle al fujimorismo. Lo que le interesa es establecer una relación clientelista con diversos sectores para ganar votos a como dé lugar, no importa si apelando al statu quo para mantner la situación actual.

Mientras en Chile, Colombia, Argentina, Uruguay, diversos estados de USA y una veintena de países del mundo los congresos aprueban leyes a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, Keiko apuesta por soliviantar el conservadurismo en temas Derecho Civil. La candidata de Fuerza Popular renuncia a su gesto liberal en Harvard y desempolva nuevamente la propuesta de reformar la Constitución para implantar la pena de muerte. Quizá, sin percatarse o no, vuelve al redil del “albertismo”, un factor que creará mayor enfrentamiento en un hipotético gobierno fujimorista. No es casual que las viejas figuras y las representantes emblemáticas del fujimorismo duro y “albertista”, como Martha Chávez y María Cuculiza, hayan vuelto con su perfil confrontacional; y que la primera de ellas haya jugado un rol central para oponerse al proyecto de ley que proponía la despenalización del aborto en el Congreso de la Republica.

Quienes cándidamente creían que Keiko Fujimori se había atrevido a renovar el fujimorismo, enfrentan ahora una terrible decepción.

 

Neptalí Carpio

 
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06 de mayo del 2016

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