Úrsula Letona

Úrsula Letona

Emprender la reforma del sector salud

Para mejorar la calidad de prestación de servicios de salud

Emprender la reforma del sector salud
Úrsula Letona
16 de abril del 2018

 

Hemos planteado, en diversas entregas en este portal, la necesidad de emprender, con mucha profundidad y de forma transversal, la reforma del sistema de salud. Se trata de un servicio esencial para los peruanos, especialmente para los que enfrentan carencias económicas. Solo para tener un dato al respecto, hace tres semanas la presidenta de Essalud solicitó la intervención de la Contraloría General de la República por el desabastecimiento de medicamentos que se presentó en dicha entidad. Esto nos lleva a plantear un esquema de solución integral, pues si observamos las estadísticas del 2011 a la actualidad, el presupuesto del sector se ha incrementado de forma significativa, pero los resultados en cuanto a los servicios no han seguido la misma trayectoria. No cabe duda de que también el nivel de aseguramiento se ha incrementado, pero con un deterioro evidente en la calidad de las prestaciones de salud.  

Se ha precisado de forma reiterada que la Comisión de Protección Social (CPS) realizó un buen diagnóstico de los problemas que presenta el sector salud, planteando las reformas a emprender. Una parte de esas reformas las queremos acoger para una iniciativa legislativa sobre la reforma del sector salud. La reforma más trascendente consiste en hacer una división del componente de las prestaciones de salud respecto del financiamiento de la salud pública. Esto último, en la propuesta de la CPS se constituye en el eje central de la reforma, a la que denominan Fondo Único, que permitirá centralizar todos los aspectos vinculados al financiamiento de la salud pública diferenciado de las prestaciones. Esta diferenciación permitirá un debido control de ambos componentes para que en el proceso de reforma se hagan las mediciones de forma independiente. El esquema existente no permite hacer tal evaluación de forma diferenciada.

Veamos por qué resulta relevante segregar los servicios y el financiamiento de la salud pública. Para fines del año 2017, del presupuesto total del sector, el gasto corriente del sector salud fue de aproximadamente 79% y el otro 21% gasto de capital. Del gasto corriente, el 28% representa gastos de personal y obligaciones sociales, pero el 47% se destina para la adquisición de bienes y servicios (compra de medicamentos, vacunas, dotación medicoquirúrgica, mantenimiento de equipos hospitalarios y de infraestructura), gastos que han sufrido variación significativa de la evaluación realizada en el 2015 en el documento Sistemas de salud en Perú: situación y desafíos, elaborado por el Colegio Médico del Perú con la Universidad Cayetano Heredia.

Dicho esto, si se agrupa el 47% del gasto corriente destinado a compras y mantenimiento y el 21% de gastos de capital, tenemos aproximadamente un 70% del gasto del sector salud que puede tener un esquema de administración centralizado y muy profesional para la cantidad de recursos involucrados.

En el esquema que precisamos se pueden lograr muchas eficiencias, para lo cual se requiere hacer una línea base del nivel de disponibilidad. La idea es que bajo un esquema de medición en la ejecución de la reforma, en un plazo determinado se pueda lograr un nivel de disponibilidad que supere el 90%. Esto significa, que cada vez que un peruano se atienda en un establecimiento de salud público puede contar con los medicamentos que le fueron prescritos, lo cual hoy es una situación que no ocurre. Todo esto puede montarse y aprovechar experiencias ya adquiridas, como la Dirección de Abastecimiento de Recursos Estratégicos de Salud, y de instancias similares que no funcionan bajo una organicidad que les permita lograr eficiencias.

En cuanto a la mejora en la prestación de servicios de salud, se abordan diferentes aspectos. Entre ellos destacamos la reorganización de los servicios bajo un esquema de redes integradas organizadas territorialmente y que maximicen la disponibilidad de recursos sobre la base de la priorización de los servicios cubiertos por el PEAS y una atención primaria fortalecida.

Este aspecto es de vital importancia, ya que implica tener una adecuada priorización. Sin “priorización”, que a su vez viene aparejada con la “ruta estratégica”, es como si se tuviera un gran barco carente de timón, de dirección, sin rumbo. A su vez, una mejora en la atención primaria permite descongestionar a los hospitales de mayor envergadura a fin de que se puedan dedicar a las labores que exigen mayor especialización.

Sin duda es una reforma ardua, pero confiamos en el acompañamiento de esta iniciativa desde el Poder Ejecutivo para que se concreten aspectos relevantes que el país demanda. Desde el Congreso de la República tendremos las iniciativas necesarias para el debate amplio con los otros poderes del Estado y la sociedad civil. Hay que poner al Perú en marcha.

 

Úrsula Letona
16 de abril del 2018

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