Jorge Morelli

Jorge Morelli

El símbolo del águila

El sheriff Trump está imponiendo “su” orden económico

El símbolo del águila
Jorge Morelli
16 de mayo del 2018

 

Los bonos del Tesoro del Gobierno de Estados Unidos son la promesa de la solidez económica de ese país, la que a su vez es un espejo de la confianza de los inversionistas del mundo entero en la continuidad de la hegemonía estadounidense en la política global. Ayer el rendimiento de esos bonos (en un plazo de 10 años) superó la barrera del 3% por segunda vez en pocos días, lo que no se veía desde 2014. Y el símbolo del águila norteamericana —el dólar— se mantenía por encima de la barrera de los 90 puntos del índice del Wall Street Journal, lo que ocurre desde hace ya un mes.

Mientras tanto, en cambio, el oro se desplomaba a 1.292 dólares la onza, luego de cinco meses por encima de los 1.3. E incluso el símbolo del mercado virtual de las finanzas, el Dow Jones, perdía terreno nuevamente en su largo descenso desde que Donald Trump llegara al gobierno. En otras palabras, el ganador de la jornada es la confianza mundial en el Gobierno de EE. UU. En Donald Trump, más exactamente. Es un hecho político más que económico.

Es el resultado de la política exterior norteamericana ante Corea del Norte y ante Irán, por mucho que esta desagrade a vastas porciones de la opinión pública. Si a ello se agrega el resultado percibido de sus políticas económicas —el crecimiento de la economía con la rebaja de impuestos, las negociaciones para “proteger” su economía con aranceles, la decisión de reconstruir la infraestructura venida a menos de su país—, la decisión política que transmiten ha devuelto al inversionista global a la convicción de que, digan lo que digan, Trump es el sheriff del pueblo global y ha venido a poner orden. “Su” orden, desde luego, pero un orden al fin y al cabo.

Pocos han reparado en que todo esto supone gastos masivos que probablemente Trump asume como costos de su “defensa” (en el sentido más amplio de la palabra) ante el “enemigo absoluto” —como Irán o, hasta hace poco, Corea del Norte— y ante el “enemigo real”, el adversario, el rival en el tablero económico: China.

El problema es que estos gastos masivos se financian con deuda pública, la que ha alcanzado niveles nunca vistos, ni siquiera en situaciones extremas como las guerras mundiales o las que le siguieron. entre estas guerras prevalece aún la de Vietnam, en la que Richard Nixon tuvo que romper en 1971 el acuerdo de Bretton Woods, vigente desde 1946, y dejar flotar el dólar en el mercado global. Allí nació la economía virtual de hoy, la de las burbujas globales y su colapso posterior.

En las guerras nadie repara en gastos. Esta es la ética dominante hoy en la materia, y quizás lo fue también durante el Imperio romano, del que provienen el poder del águila y su imagen. Pero conviene no perder de vista que, al cabo, hoy como hace 2,000 años, el valor económico reposa en el poder político. Y detrás solo hay palabras.

 

Jorge Morelli
16 de mayo del 2018

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