Juan Carlos Valdivia

Juan Carlos Valdivia

El keikismo, la prensa y el poder

El interés no es evitar los excesos, sino controlar a los medios

El keikismo, la prensa y el poder
Juan Carlos Valdivia
19 de junio del 2018

 

Si fuera cierto que la preocupación del keikismo es el exceso de gasto público en el tema de la publicidad estatal, hubiera podido —con los mecanismos parlamentarios legítimos— imponer restricciones al momento de debatir el Presupuesto de la República. Pero ello no sucedió. También pudo predicar con el ejemplo, estableciendo una austeridad republicana en la gestión del Congreso de la República. Pero eso tampoco ha sucedido, y por el contrario el gasto en el parlamento se ha incrementado.

Si su planteamiento fuera una preocupación de fondo, pudo llevar un debate racional y alturado, mostrando con legislación comparada cómo se regula en otros países del mundo y, con cifras reales, los excesos producidos. Sin embargo, ello tampoco ha sucedido. Las menciones a la “prensa mermelera”, de boca de los congresistas keikistas, del mismo presidente del Congreso y de sus huestes en las redes sociales, son una muestra de que lo último que les interesa es la razón.

Los medios de comunicación se han convertido en intermediarios entre el poder y los ciudadanos. Su mirada vigilante se constituye además en un permanente cuestionador del poder. Y a diferencia de lo que puede hacer el keikismo desde el control del Congreso, donde puede ajustar cuentas con el Ejecutivo y con otras instancias formales de la estructura del Estado (fiscales, alcaldes, presidentes regionales, ministros y hasta el mismo presidente de la República), a los medios de comunicación no los puede controlar.

Y es por ahí donde encontraremos las verdaderas razones del keikismo. Como no pueden controlar a los medios, entonces pretenden dañarlos, afectando el modelo de negocios por el que se hacen las inversiones, pensando que así lograrían someterlos. La prepotencia y el autoritarismo se nota en cada una de las supuestas razones de los congresistas keikistas y de sus huestes en el cibermundo, cuando tratan de sustentar la prohibición de la publicidad estatal.

Su interés nunca fue regular, ni moderar. Su interés fue afectar el modelo de negocio con el cual se han desarrollado los medios de comunicación. Y lo hacen, en la certeza que la decisión del Congreso será corregida por las instancias constitucionales que nuestro sistema prevé. Es que lo que les interesa es mostrar su fuerza, no corregir un error.

Es lamentable descubrir que el keikismo sufre los mareos del poder. Ya no se trata del mercantilismo del que hacen gala en sus sofisticados proyectos de ley. La vertiente autoritaria, que no tolera una porción de poder fuera de su control, nos está siendo mostrada cada día en mayor proporción. Estamos advertidos.

 

Juan Carlos Valdivia
19 de junio del 2018

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