Javier Agreda

Javier Agreda

El inventario de las naves

Un clásico de la narrativa fantástica peruana

El inventario de las naves
Javier Agreda
10 de agosto del 2018

 

En los primeros años del presente siglo apareció un grupo de jóvenes y talentosos narradores limeños cuyas primeras obras fueron libros de cuentos fantásticos, completamente opuestos al realismo extremo (violencia y drogas) imperante en la narrativa joven de entonces. La más lograda de esas obras fue sin lugar a dudas El inventario de las naves, primer libro de cuentos de Alexis Iparraguirre (Lima, 1974), que obtuvo el importante Premio Nacional PUCP de Narrativa 2004. Iparraguirre, quien había hecho estudios de Lingüística y Literatura en la Universidad Católica y una Maestría en Escritura Creativa en la Universidad de Nueva York, publicó en 2016 un segundo libro de cuentos fantásticos, El fuego de las multitudes, que también fue muy bien recibido por la crítica. Por su parte, El inventario de las naves ha seguido su propio curso, con numerosas reediciones, la más reciente de las cuales acaba de ser publicada por la editorial Planeta, como parte de su Colección Imprescindibles.

Ambientados en una ciudad imaginaria, pero en la que se puede reconocer a Lima, los siete relatos de El inventario de las naves están estrechamente vinculados entre sí. Los protagonistas son adolescentes que enfrentan los problemas propios de sus edad (aceptación del grupo, descubrimiento del amor, enfrentamientos generacionales) y la proximidad de un misterioso cataclismo. En “Sábado”, el primero de estos cuentos, encontramos a un grupo de jóvenes en las celebraciones del cumpleaños de uno de ellos. El Apocalipsis se anuncia de diversas maneras, desde elementos simbólicos hasta el “menos” (la sustancia alucinógena que estos jóvenes acaban de descubrir) o el viejo loco que armado con una espada irrumpe violentamente en la fiesta.

Se va creando así en la ficción una atmósfera irreal, casi de pesadilla. Los siguientes relatos acrecientan su complejidad, con más frecuentes anuncios del inminente cataclismo, y una intrincada red de citas y alusiones librescas, que van desde la Biblia hasta Cortázar. En “El hombre en el espejo”, se incorpora lo fantástico más tradicional, a través del viejo tópico del paso al universo del otro lado del espejo; en “La Hermandad y La Luna” el misterio y horror de vertiente gótica (tres niños videntes dialogan sobre los vaticinios del tarot); y en “El inventario de las naves”, el relato policial borgiano, pues el texto es casi un remake del conocido cuento “La muerte y la brújula”. En este relato por fin sucede la catástrofe: un gran huracán destruye casi toda la ciudad.

Pero ya en este punto, la complejidad y los retorcimientos de la trama llegan a su punto más alto. El asesino en serie es un hombre cultísimo que sabe de memoria largos pasajes de la Biblia y la Iliada (en sus idiomas originales); y la trama narrativa se diluye entre puntillosas discusiones acerca de citas y traducciones, y las reiteradas menciones al texto de Borges y a la vida de este escritor. A eso hay que sumar los nexos con los otros cuentos (personajes, temas, lugares), y la llegada del gran cataclismo.

Algunos de estos elementos se pueden encontrar también en los tres últimos cuentos del libro –”Proximidad del huracán”, “Orestes” y “El francotirador”– en los que se da el salto de lo fantástico literario al universo de la ciencia ficción y el cómic posapocalípticos: seres fantasmales o monstruosos conviviendo con los protagonistas humanos en un mundo en ruinas y casi sin vida. Iparraguirre compensa estas incursiones más allá de lo verosímil con una prosa sencilla pero bien trabajada, y dándole una mayor importancia a los diálogos (en los que el habla limeña se combina acertadamente con imágenes poéticas) que a las intervenciones del narrador omnisciente empleado en todos los textos.

Acaso El inventario de las naves resulte en algunas páginas libresco y artificioso. No obstante, se trata de un sólido conjunto de cuentos, el mejor exponente de una de las más interesantes vertientes de la literatura fantástica –cultista, imaginativa y con énfasis en lo formal– dentro de la narrativa peruana de las últimas décadas.

 

Javier Agreda
10 de agosto del 2018

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