Martin Santivañez

Martin Santivañez

El espíritu del GEIN

El espíritu del GEIN
Martin Santivañez
27 de septiembre del 2017

El bien común por encima de la lucha de clases

La Universidad San Ignacio de Loyola ha rendido un justo e histórico homenaje al GEIN por los veinticinco años de pacificación nacional. “Nunca tantos debieron tanto a tan pocos”, dijo Churchill sobre los pilotos de la RAF. Lo mismo podemos decir todos los peruanos sobre el GEIN y nuestras Fuerzas Armadas y Policiales. La derrota militar del terrorismo hubiese sido imposible sin el patriotismo que desplegaron de manera inteligente y estratégica los miembros del GEIN. Sangre, sudor y lágrimas nos ofrecieron, y sobre ese sacrificio ha sido construido el país que hoy vive en paz.

El mejor monumento que podemos levantar a la generación de peruanos que derrotaron al terrorismo es el de la verdadera memoria histórica. La historia no debe ser reescrita desde los laboratorios de la izquierda, presentando una falsa visión guerracivilista. En el Perú no hubo una guerra civil. En el Perú padecimos la lacra sangrienta del terror rojo. El terrorismo intentó destruir el estado de derecho y arrodillar a sus adversarios ideológicos, utilizando para ello los más aberrantes métodos de violencia masiva y selectiva. El terrorismo estuvo a punto de doblegar el país ayudado, para vergüenza de sus protagonistas, por una izquierda quintacolumnista que ni supo ni quiso deslindar con sus parientes ideológicos cuando tuvo la oportunidad. Este bamboleo ideológico de la izquierda, identificado plenamente por el pueblo peruano, debe ser recordado siempre porque una ideología que se funda en la lucha de clases puede volver a proclamar, como Marx, “gigantescas maldiciones” para todo el país. Las ideas generan consecuencias en la realidad política, y el epílogo del marxismo en estas tierras siempre ha sido el mismo: sangre, sudor, lágrimas.

El GEIN es un ejemplo claro de peruanidad. El patriotismo, el amor por el país, siempre tiene una dimensión performativa. El patriotismo se plasma en acciones concretas. El heroísmo es la meta de una vida virtuosa que pone por encima del egoísmo personal la altísima meta del bien común. Las mujeres y hombres del GEIN son un ejemplo de peruanidad porque lograron, con una labor diaria y paciente, cambiar el rumbo de la historia del Perú. Hay grandeza en estos actos diarios de entrega y patriotismo. Y la grandeza, por el hecho de ser histórica, tiene que mover a las nuevas generaciones al recuerdo y la inspiración. Allí donde el Perú recuerde lo que hizo el GEIN la peruanidad crecerá fortalecida, consciente de que nuestro país tiene un futuro libre de ideologías perversas que solo buscan la división.

El espíritu del GEIN debe movilizarnos políticamente. Es el espíritu de la peruanidad integral, de la unidad nacional, de la lucha para erradicar la división. Es el espíritu cristiano de la síntesis humanista, del bien común por encima de la lucha de clases o el libertinaje del animal egoísta. Es el espíritu que ha hecho que el Perú sobreviva a pesar de las traiciones, a pesar de los infortunios y a pesar del terrorismo. Mientras el espíritu de la peruanidad cristiana subsista, hay futuro real para nuestro pueblo. De ninguna manera lo dejaremos morir.

 

Martín Santiváñez Vivanco

Martin Santivañez
27 de septiembre del 2017

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