Eduardo Zapata

Eduardo Zapata

El candidato-desilusión

Recibirá votos de la izquierda y de los antisistema

El candidato-desilusión
Eduardo Zapata
23 de noviembre del 2017

Transcurrido apenas año y medio del gobierno de PPK, la mayoría de la población —y todos los indicadores así lo demuestran— parece concebirlo como un período constitucional ya agotado. Salvo por alguna iniciativa que muestre por allí algún ministro capaz, los ojos ciudadanos están enturbiados por la desconfianza generada por la ineficiencia.

Lo decíamos: la leche no es leche, el chocolate no es chocolate, los puentes no se caen sino se desploman, los indultos son licencias médicas y el contrabando es un pecado venial. Y ahora resulta que ni el censo nacional fue censo, y que la reconstrucción con cambios no sabrá de lo uno ni de lo otro.

El eslogan futbolero “porque yo creo en ti” ciertamente ha tenido un transitorio efecto balsámico. Pero la inminencia de elecciones regionales y locales, el valioso tiempo perdido ya por PPK en estos meses y la parálisis gubernamental en temas muy sensibles para la población pronto darán lugar más bien al silente e indignado reclamo ciudadano que no entonará —sino más bien mascullará en el cotidiano—- otro eslogan aplicado a la vida política y aun económica: “porque no creo en ti”.

Y aquí no se salva nadie, pues la responsabilidad es de todos. Gobierno y fujimorismo mostrando pocas competencias para plantear alternativas, partidos deambulantes y medios de comunicación que —aun cuando quieran apoyar a alguien por razones publicitarias— terminan por anteponer sus odios y agendas personales a las urgencias del país. Esto obviamente los debilita como opción y opinión para el 2021.

En este contexto, y ante el advenimiento del Bicentenario, es más que seguro que la segunda vuelta electoral del 2021 enfrente finalmente al candidato de la desilusión frente al candidato de la ilusión.

Por más esfuerzos que hagan sectores que se dicen de izquierda o progresistas, el candidato de la desilusión será Antauro Humala. Recogiendo las traicionadas banderas del nacionalismo y sus votos, a las que añadirá más votos irascibles del antisistémico “porque no creo en ti”. El candidato salido de las cárceles tendrá dos vigorosos voceros: don Isaac y doña Elena. Y la rabia inflamada los hará fuertes.

Muchos —que también se dicen antisistémicos— pelearán por pasar a la segunda vuelta frente a Antauro. Pero, como siempre, más podrán sus vedetismos, figuretismos y ambiciones ultra personales que una idea clara de país. Para lo único que servirán será para disgregar más el voto y ungir como reelectos a aquellos que se hayan vendido como abanderados de alguna causa “justa”. Aunque solo crean en ella por razones personalísimas y amiguistas, y obviamente de marketing puro.

El candidato de la ilusión podrá recoger el voto del construir —pese a todo aún mayoritario en el país— y no del destruir. Pero de ningún modo podrá ser una figura ya obsoleta, y menos un blandengue demócrata preocupado en “cuidar las formas” y eludir las urgencias nacionales. Con lenguaje directo y claro tendrá que decir en cuánto tiempo y cómo el ciudadano que quiere progresar pero desconfía, podrá ver satisfechas sus demandas más inmediatas. Eso supone no solo una idea clara de país, sino firmeza y trayectoria de lucha. Un rostro cercano a la población. Pero, sobre todo, una imagen que transparente todo ello.

Por el bien del país esperemos que ese candidato no vaya a ser el candidato de la “copia” y no del plagio. Porque estaríamos poniéndole la firma a la falsificación del país.

Eduardo Zapata
23 de noviembre del 2017

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