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El camu camu de San Martín

Columna

El camu camu de San Martín

27 de Julio del 2017

La gran riqueza natural del Perú

Hace unos días un taxista me decía que quería viajar de Lima a Ayacucho para pasar el tiempo con sus hijos y ver si, de paso, encontraba alguna idea para desarrollar un negocio. Yo acababa de regresar de un viaje a Tarapoto y Moyobamba, en la región San Martín, donde había podido ver la inmensa riqueza de la flora y fauna de esta parte del país.

Allí, en Moyobamba, un hombre de quien no puedo dar el nombre, me contaba que hacía tiempo habían reunido a los agricultores y familias que vivían del campo para que participaran en la charla de un experto que había llegado de Europa. Les dijo que les podría servir bastante escucharlo, y quizás aprendieran algo de la gente de otro continente.

En la exposición que hizo este hombre, le decía a la gente de esta parte del país que le gustaría mucho tener la riqueza de nuestra tierra, su clima, su comida, sus frutos, sus vegetales, su madera; y que le sorprendía que nosotros no supiéramos valorarla o sacar provecho de ella. Decía, por ejemplo, que un camu camu contenía sesenta veces más vitamina C que una naranja, y que esto era como tomarse varias pastillas contra la gripe. Decía que, en la inmensidad de la selva, y a lo largo de la carretera Belaunde, se podía apreciar la vegetación, los árboles, cuya madera podría ser aprovechada de mejor forma para exportarla de la misma forma que el camu camu. Decía que el mundo estaba ávido de encontrar productos de mejor y mejor calidad, y que los peruanos estábamos perdiendo una gran oportunidad de hacer dinero y mejorar la calidad o estándar de vida de nuestras familias.

Ni hablar del agua, un recurso que es tan preciado en cualquier parte del mundo, pero sobre todo en los países que tienen problemas con él. Esos países, que carecen de este recurso, deben desalinizar el agua del mar y aplicar tratamientos muy caros. Siempre hemos escuchado que Francia tiene problemas con el agua, pero en los aeropuertos del mundo siempre hay una botella de agua Evian.

La gente que escuchaba a este hombre le decía que ellos estaban impulsando el turismo en la zona, y que cada año venían más y más turistas. “Esos no son turistas —le respondió el europeo—, esos son sus paisanos que viven de aquí a cinco horas. Lo que ustedes necesitan son turistas que se gasten mil a cinco mil dólares en una semana”, les explicaba. Moyobamba tiene lugares hermosos como para montar allí un fundo y hacer una villa recreativa, donde las familias pasen un buen tiempo y conozcan el paisaje.

Le contaba esta historia al taxista que me llevaba de mi casa a la clínica, y que en cierta forma era verdad lo que decía de que los peruanos no apreciamos nuestra riqueza natural. Nos quejamos del precio del limón, pero olvidamos que existe el camu camu, con más concentración de ácido ascórbico. Nos quejamos cuando sube el precio del pollo, y olvidamos que la papa acabó con el hambre en Europa.

Cuando escucho que el país no crece, o que los peruanos se quejan de la falta de empleo, me pregunto si esto tiene que ver con el hecho de que no conocemos nuestros propios recursos. Y que, debido a nuestra falta de hábito de lectura, no tenemos el conocimiento para aplicar ese conocimiento a nuestra realidad para generar los recursos que necesitamos para vivir bien.

Los invito a recorrer el país. ¡Felices Fiestas Patrias!

Arturo Valverde