Eduardo Zapata

Eduardo Zapata

Educación y medios

Responsables de la degradación de nuestra política

Educación y medios
Eduardo Zapata
11 de octubre del 2018

 

A pesar de que la mitad de los votantes por Trump pertenecían a la clase media, que ganan 100,000 dólares o más al año, permanece en muchos la idea sembrada (y alimentada continuamente) por los medios de que solo los ignorantes votaron por él. Igual ocurre acerca de la idea de que también las mujeres con instrucción superior no votaron por el magnate: 43% lo hizo. Pese a estas verdades cuantitativamente verificables lo “políticamente correcto” sigue siendo decir que Trump fue elegido por el default de la inteligencia norteamericana.

Y aquí me permito hacer una digresión. Porque me parece insultante que se implique que alguien que no tiene instrucción superior carece de capacidad de discernimiento. Como me parece hasta escandaloso que se diga que las mujeres que votaron por Trump aman su misoginia.

Pero volvamos a nuestra ahora floreciente realidad limeña y peruana. Para entender fácilmente que si bien son ciertas la caballerosidad y dominio escénico del señor Muñoz, la verdad es que perdieron todos los demás. Una —lo sabemos ahorita— lo perdió todo. Y en el resto del país —salvo la persistente presencia de APP— tampoco “ganó la democracia” (como diría el titular de algún diario), sino que nos desperdigamos en un peligroso polvorín de promesas que saben más de amargura que de dulzura.

En este contexto, es claro que tampoco nuestro presidente ganó. De hecho su partido no sacó nada. Lo riesgoso para su proyecto político personal es que sus durezas y enfrentamientos lo lleven a un referéndum poco auspicioso. Lo salvará transitoriamente el odio políticamente correcto, unido al desprecio visceral por la clase política tradicional. Pero el sentido general del voto del domingo pasado favorece más los florecimientos. Muñoz y menos odios.

Tal vez sea ya la hora de tener la valentía de aceptar que la mayoría de movimientos políticos regionales —incluyendo algunos de filiación partidaria— son auténticas organizaciones para delinquir. Como tal vez haya llegado la hora de que los partidos políticos tradicionales entiendan que el hecho de que un candidato suyo haya ganado no significa para nada el germen del renacimiento del partido. Ello requerirá necesariamente pasar por una nueva institucionalidad meritocrática y por una nueva visión de país.

Nos quejamos amargamente todo el día de la educación. Pero está allí, esta vez expresada en las urnas. Nos quejamos amargamente del poder de los medios, pero seguirán perfumando nuestro ambiente político mientras la educación permanezca intocada y mientras no sean ampayados. Remember Vargas Llosa.

 

Eduardo Zapata
11 de octubre del 2018

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