Herberth Cuba

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Diálogo y Minsa

Para un Minsa con nueva identidad y más eficiencia

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Herberth Cuba
17 de marzo del 2017

Para un Minsa con nueva identidad y más eficiencia

El Congreso es el espacio de diálogo nacional por excelencia; aunque no solo se dialoga, también se rinden cuentas. No es el único espacio, hay algunos otros, como el Consejo Nacional de Salud, los colegios profesionales, la sociedad civil, los gremios y los medios de comunicación, entre otros. Un compromiso entre las partes, carente de coherencia, entre el rigor argumentativo en las decisiones que se toman y los deseos y necesidades de la gente, no es diálogo sino componenda. Repartija. La incoherencia evidencia engaño. El diálogo implica madurez y desprendimiento.

Es muy difícil llamar diálogo a las reflexiones dentro de contextos ideologizados y dueños de la verdad. Eso es adoctrinamiento o, en el mejor de los casos, cohesión política para lograr cupos de gobierno. Esa es la propuesta de los ex funcionarios del núcleo ejecutor de la reforma de salud humalista, con la finalidad de llegar a líderes intermedios de opinión y activistas, y sobre todo a los congresistas. Redactan artículos y documentos como listados de puntos que faciliten las preguntas y los cuestionamientos. Inducen a los políticos a la indagación y la pregunta fácil. Infunden duda. En realidad, es un ataque político directo al gobierno de PPK y a la gestión ministerial.

Por ejemplo, al comparar la actual gestión ministerial con la gestión del gobierno pasado, evitan tocar —porque quedarían desfavorecidos— los indicadores sanitarios. Entonces, se refieren a temas menos objetivos y más opinables, como la estructura organizacional del Ministerio de Salud (Minsa) y los cuadros técnicos. Luego lanzan la “acusación” por relegar a los funcionarios de carrera de gran calidad de las gestiones anteriores. Es decir, le llaman “carrera” al tiempo de servicios en cargos de confianza bajo las gestiones anteriores. En realidad, pretenden preservar a sus funcionarios y asesores en la conducción del Minsa.

La crítica al nuevo Reglamento de Organización y Funciones (ROF) del Minsa es contrastada con la necesidad de mantener el ROF promulgado por el anterior gobierno, en el año 2016. Sin embargo, obvian decir que durante la gestión de Humala condujeron el Minsa, durante dos años y medio, sin ROF. Además, utilizan el ROF promulgado a pocos meses de dejar el cargo como modelo comparativo de estructura organizacional y funcional del Minsa. Sin embargo, esconden que la simple comparación viola el principio de la realidad, porque en diciembre del 2016 se promulgó la Ley 30506, que desactiva el IGSS y otorga nuevas competencias y funciones al Minsa, y establece plazos para adecuar la estructura organizacional y funcional a la nueva realidad. Si las competencias y funciones son distintas, es natural crear un nuevo ROF. Además, como todo instrumento legal es perfectible. El diálogo, la crítica y el aporte siempre deberían ser bienvenidos.

Por otro lado, los miembros del núcleo ejecutor de la reforma de salud humalista afirman que las responsabilidades sanitarias corresponden a este gobierno, pues ya han transcurrido ocho meses; o que en el peor de los casos, podrían ser compartidas. Es decir, diluyen su responsabilidad por los malos indicadores sanitarios heredados a la actual gestión ministerial. Además, generan dudas sobre la ejecución del gasto y cumplimiento de las metas de los decretos de urgencia que se promulgaron para resolver la dramática situación sanitaria heredada. Por si fuera poco, introducen la variable “intereses comerciales” para generar duda en bloque contra los decretos legislativos promulgados por el presente gobierno.

Sorprenden además las referencias al comportamiento y estilo de gobierno de la ministra. La iniciativa de realizar visitas de trabajo, sin previo aviso, a los establecimientos de salud es denigrada y malinterpretada. Se señala que se responsabiliza a funcionarios y trabajadores, quienes —sin éxito— intentan explicar sus problemas; y que además se dan órdenes sin propiciar diálogos. Sin embargo, es través de estas visitas que se han puesto en evidencia algunas falencias del sector, así como las vías rápidas de solución. El estilo directo, de diálogo con los propios servidores y con la población usuaria de los servicios de salud, contrasta con el estilo burocrático y basado en papeles enviados por los jefes de esos establecimientos, característico de las gestiones anteriores. Estas visitas han servido para enterarse del manejo poco juicioso y a veces doloso de la cosa pública.

El impacto logrado a través de esas visitas, ponen en evidencia la planificación, la pertinencia de la intervención, el conocimiento de las normas legales y los documentos normativos de los establecimientos visitados, así como el manejo de buenas relaciones laborales y humanas. Una tarea difícil, porque se trata de reconstruir el Ministerio de Salud, darle nueva identidad y capacidad de respuesta sanitaria frente a las necesidades y deseos de todos los peruanos.

Herberth Cuba García

Herberth Cuba
17 de marzo del 2017

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