Neptalí Carpio

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Desempleo y crisis del aparato productivo en Lima

Ante el nuevo rol económico de la capital en el contexto internacional

Desempleo y crisis del aparato productivo en Lima
Neptalí Carpio
23 de marzo del 2018

 

Seis años consecutivos de desaceleración del aparato productivo de Lima ponen en la agenda del Estado y del sector privado una serie de cambios en la matriz productiva de la ciudad. La interrogante es no solo cómo aumentar la inversión, sino también cuáles son las nuevas vocaciones productivas que hay que potenciar y el nuevo rol económico de la capital en el contexto internacional. Y también sobre el rol que vienen adquiriendo otras ciudades al interior del país, aquellas que sí muestran mejores estándares productivos.

La ostensible debilidad del mercado laboral metropolitano es una alta limitación para absorber la demanda de empleo. Según cifras del INEI, el subempleo aumentó en los últimos dos años (9.7%). Una situación preocupante porque Lima representa más del 40% del PBI y más del 30% del empleo en el Perú. En el último año se ha registrado una caída del empleo formal de 4.3%. El empleo informal aumentó 7.5%, el mayor crecimiento de la última década, lo cual implicó nada menos que 234,000 nuevos empleos informales.

El mercado capitalino enfrenta problemas para generar empleo adecuado y formal, al mismo tiempo que los salarios se contraen. Estos preocupantes resultados han mermado la capacidad de gasto en bienes y servicios. Es importante que los sectores comercio y servicios de la capital, dependientes del consumo de la población, hayan registrado un crecimiento aproximado de 1.4% y 1.7%, lo que constituye una desaceleración de tres y cinco años consecutivos. Adicionalmente el sector manufactura, el tercer sector de mayor tamaño en Lima y llamado a generar mayor cantidad de empleo, cayó por cuarto año consecutivo.

Estos tres sectores representan casi los dos tercios del PBI de Lima y, por tanto, explican buena parte de la desaceleración económica. A su vez, el comercio en Lima representa más de la mitad de la producción del sector en todo el país. El comercio, tanto mayorista como minorista, presenta cuatro años de desaceleración, mientras los créditos de consumo en Lima han bajado notoriamente. La Superintendencia de Banca y Seguros ha informado que el crecimiento promedio anual de este tipo de créditos pasó de 14% durante los años 2014-2015 a solo 8% durante el período 2016-2017, mientras los créditos a través de tarjeta de crédito pasaron de crecer 21% en promedio anual, entre los años 2014-2015, a casi 5% durante los dos últimos años.

El sector construcción cayó 0,6% en el 2017 y acumula tres años consecutivos de caída. Dicho resultado, si bien negativo, resulta relativamente mejor que las disminuciones de los años 2015 (-5.8%) y 2016 (-4.3%), y se registran señales de recuperación. Según el INEI, los despachos de cemento cayeron 3.4% en la primera mitad del 2017 y luego crecieron 3.5% durante la segunda mitad del año.

La inversión pública en Lima pasó de caer 26% en el primer semestre del año a crecer 5.6% en el segundo semestre. La recuperación se explica por una mayor ejecución por parte de las municipalidades (62%) debido a que la inversión en proyectos de infraestructura vial se duplicó respecto al año anterior. Por el contrario, en el segundo semestre del año la inversión pública del Gobierno nacional retrocedió 9%. Así, luego de crecer en promedio 34% entre octubre y noviembre del 2017, ese indicador cayó en 7% en diciembre. El buen nivel de ejecución que llevan las obras de los Juegos Panamericanos ha contribuido significativamente a la vigencia del sector construcción en Lima.

Confirmando la desaceleración, según el INEI, las industrias de elaboración primaria muestran también un mal desempeño. Por un lado, se redujo la producción de pescado congelado (40%), mientras que la de enlatado apenas aumentó 3%. Por otro lado, han caído fuertemente la refinación de plata (-32.9%), cobre (-31.5%) y zinc (-8,5%) en la planta de Cajamarquilla.

Una última manera de evaluar el desempeño de la región metropolitana es a través de su contribución al fisco. Durante el 2017 los ingresos tributarios recaudados por la Sunat en Lima cayeron 1.7%, el mismo desempeño negativo que tuvo el país en su conjunto durante el año pasado. Si bien durante enero del 2018 los ingresos tributarios de Lima crecieron en 7.4% respecto a enero pasado, la debilidad de los otros indicadores, sobre todo del mercado laboral, son materia de preocupación constante.

¿Cómo enfrentar esta situación? La realidad viene demostrando que la base productiva de la ciudad no solo depende del auge de la inversión en construcción y el crecimiento del sector comercio y servicios. También requiere del fortalecimiento de las nuevas centralidades económicas que han surgido precariamente durante los últimos, de la instalación de nuevos parques industriales, de la mejorar de la oferta turística y la productividad de la manufactura, así como de la aceleración de la diversificación productiva. Sobre este tema volveremos en los próximos artículos.

 

Neptalí Carpio
23 de marzo del 2018

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