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¿De quién es la culpa?

Columna

¿De quién es la culpa?

14 de Julio del 2016

Los movimientos radicales y la caída del canon minero

En recientes declaraciones, varios gobernadores regionales y alcaldes se mostraron preocupados por la caída del canon minero. Y con razón. En el 2016, el canon transferido a los gobiernos regionales y locales asciende a 1,497 millones y es el monto más bajo de los transferidos en los últimos diez años. Sin embargo, esta no debería ser una sorpresa, ya que el canon viene cayendo desde el 2013.

Si bien la caída está relacionada principalmente con la baja del precio de los minerales en el mercado internacional, es importante señalar que los conflictos sociales generan costos de transacción adicionales para las empresas mineras, lo que condiciona sus inversiones. El menor precio podría ser compensando con una mayor producción, por ejemplo. Más aún, de acuerdo con el FMI no se espera un repunte significativo en el precio de los minerales en los próximos cinco años. Por el contrario, se espera que el precio del oro y el cobre, dos de nuestras principales exportaciones, caiga en 8% y 14% respectivamente. Ello se verá reflejado en el canon.

Una parte importante del crecimiento económico del país está basado en la explotación de los recursos naturales. Según el BBVA, un tercio del crecimiento económico del 2015 es producto del incremento de la producción de cobre. Mientras que el repunte del crecimiento de la economía a principios de este año está relacionado con la entrada en producción de dos concesiones mineras: Las Bambas y la ampliación de Cerro Verde. Sin embargo, debido a la mala gestión de este gobierno, el Perú no tiene proyectos que entren en producción a partir del 2017. Por ello en el 2018, cuando se haya acabado el impulso de la minería, ¿qué haremos? Se estima que sin minería el Perú crecería entre 2% y 2.5% (Waldo Mendoza, Jorge González Izquierdo).

El crecimiento económico es responsable de la reducción de la pobreza y de una menor desigualdad. El ensanchamiento de la clase media, en teoría, tiende a traer estabilidad política, social y económica, y a alejar del poder a los líderes radicales antisistema. Ello porque una clase media tiene derechos de propiedad que defender y no suele estar dispuesta a arriesgarlos.

La caída en el ingreso por el canon ha afectado seriamente la capacidad de los gobiernos subnacionales para brindar servicios y realizar obras de infraestructura. El discurso antiminero de los movimientos radicales ha hecho que proyectos emblemáticos como Conga y Tía María se hayan paralizado. Tierra y Libertad, partido político con un discurso abiertamente antiminero y antiempresarial estará representada por veinte congresistas en el nuevo Parlamento. Sus militantes, incluidos Marco Arana, Pepe Julio Gutiérrez (hoy en prisión por el caso de “las lentejas”) y Jaime de la Cruz, difunden información falsa y azuzan a las comunidades para que se levanten contra los grandes proyectos mineros. Y lo hacen sin medir las consecuencias.

En respuesta a la caída del canon minero, un grupo de alcaldes de Arequipa estaría planeando una movilización esta semana, en protesta por los menores ingresos recibidos. Y uno se pregunta, ¿estos alcaldes no son los mismos que se oponen a Tía María? ¿Qué es lo que está fallando para que las autoridades locales no hayan comprendido que el canon viene precisamente de la explotación de los recursos naturales, y que sin nuevos proyectos no habrá canon?

María Cecilia Villegas