Jorge Morelli

Jorge Morelli

¿De qué estabilidad habla el Gobierno?

Se claudica ante la presión de sectores empoderados

¿De qué estabilidad habla el Gobierno?
Jorge Morelli
06 de junio del 2018

 

La renuncia del ministro de Economía, diga lo que diga el Gobierno, es un baldazo de agua helada para la ciudadanía y la recuperación del crecimiento. Las circunstancias hablan por sí solas. El paro de los camioneros, que iba a comenzar el martes, se suspendió porque el Gobierno se echó —no hay otra forma de decirlo— al aceptar descontarles a los transportistas el 80% del ISC a los combustibles.

El ministro, al parecer, ofrecía un descuento de 30%. Y esto en sí mismo ya era una claudicación ante la presión de un sector empoderado en una actividad que ocupa un espacio estratégico en la economía. Estas son, pues, muy malas noticias. Significan que los sectores que se encuentran posicionados estratégicamente pueden imponerle a este Gobierno sus demandas. Los demás se atienen a lo que puedan. Es la victoria de la fuerza, no de la ley y menos aún de la razón.

Esta decisión es un acto que a Martín Vizcarra le va a costar en términos de imagen. La debilidad que ya venía mostrando en media docena de decisiones recientes, en las que ha reculado visiblemente, queda confirmada con este nuevo retroceso. No se trata de si la decisión es correcta o no. Si el Gobierno no estaba dispuesto a respaldar su decisión sobre los impuestos, o no se hallaba en condiciones materiales de hacerlo, debió abstenerse de mover esa variable de tan masiva importancia en la precaria relación entre los peruanos y un Estado que no funciona.

Ante esto, reafirmar los “ejes” que el Presidente anunció —inversión, descentralización y lucha anticorrupción— en su mensaje inicial, queda en el terreno declarativo de las intenciones vacías, sin respaldo de una decisión política. “El cambio de la política económica no existe, hay una ratificación de la ya explicada el día de la asunción”, ha dicho Vizcarra. Pero a nadie se le escapa que la concesión hecha a los camioneros, por miedo al paro, no es un acto aislado, sino precisamente un cambio de política económica. Una decisión que en lo sucesivo puede reaparecer de manera sistemática. Los peruanos ya estamos prevenidos y en guardia contra eso.

La declaración de que el horizonte del país se sustentará en “mayor inversión y mejor recaudación” y no en “modificar las tasas impositivas”, parece una frase de disculpa y un pedido vergonzoso de borrón y cuenta nueva. Y suena vacía la afirmación de que las recientes inversiones mineras se deban a la “confianza en la estabilidad política y económica del país”.

 

Jorge Morelli
06 de junio del 2018

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