Juan Carlos Valdivia

Juan Carlos Valdivia

¡Cuidado con el populismo y el mercantilismo!

En el Ejecutivo y el Legislativo, amenazan el futuro

¡Cuidado con el populismo y el mercantilismo!
Juan Carlos Valdivia
22 de mayo del 2018

 

Hay un desorden en materia económica que es difícil ocultar. Y es el propio presidente del Consejo de Ministros, don César Villanueva, quien ha mostrado sus habilidades para siempre generar confusión. Tiene, al parecer, una aspiración oculta de ser ministro de Economía. Ya en su primer intento como premier, durante el humalismo, tuvo un choque con el entonces ministro de Economía. Hoy vuelve a acometer el desatino de corregir públicamente a David Tuesta, lo que da argumentos a los parlamentarios para oponerse al pedido de delegación de facultades solicitado por el Ejecutivo.

Pero lo que sucede en el Ejecutivo es poco cuando miramos al Congreso, donde los congresistas de Fuerza Popular, la bancada mayoritaria, aparecen gestionando intereses particulares. Uno, abogado de cooperativas, evitando que estas estén sujetas a supervisión. Y otro que, de gerente municipal. se ha convertido en experto en temas regulatorios de electricidad, con propuestas que buscan ayudar a empresas que no han podido enfrentar el mercado con eficiencia. El mercantilismo en su máxima expresión.

El problema real es que la economía está en problemas, como lo ha explicado el ministro Tuesta. Y se requiere de correctivos para no profundizar las complicaciones. Y entonces aparecen el premier Villanueva y sus devaneos populistas; y a su lado la bancada de Fuerza Popular, con su borrachera mercantilista, dando señales de que la crisis económica puede agudizarse, mientras ellos siguen en su tarea de defender intereses particulares.

El populismo y el mercantilismo son las peores taras de las que puede sufrir una democracia. Ambas son un paso previo para la corrupción. Privilegian intereses subalternos antes que el bien común. Y lo esconden tras argumentos falaces que disfrazan de interés común.

Lo que viene sucediendo es altamente preocupante. El Gobierno de Vizcarra ha cumplido dos meses, y si bien lo primero que ha producido es la interesante solicitud de delegación de facultades, ya había dado señales de cuestionables concesiones al populismo. Y ver al keikismo actuar en defensa de negocios particulares nos anuncia una conspiración de muy alto riesgo: el populismo del Ejecutivo y el mercantilismo de Fuerza Popular.

Cuando el nuevo ambiente político parecía mostrar una oportunidad para producir reformas de fondo, los pícaros de siempre no tardaron en aparecer para aprovechar ese ambiente de conciliación en su favor, o en favor de unos cuantos negocios privados. Estamos advertidos.

 

Juan Carlos Valdivia
22 de mayo del 2018

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