Franco Germaná Inga

Franco Germaná Inga

Cuando las viudas se heredan

Memorias de Kenia*

Cuando las viudas se heredan
Franco Germaná Inga
10 de julio del 2018

 

Mi tesis para la maestría en Estudios de Políticas Públicas en la Universidad de Edimburgo sobre Los Retos y Recomendaciones para el Emprendimiento Juvenil en Kenia está próxima a ser terminada. Cada vez que miro hacia atrás y pienso en las expectativas que tenía antes de venir, y las comparo con las experiencias que tuve, me doy cuenta de que no sabía nada. África debe ser experimentada en el campo, en lugar de los libros.

Luego de dos meses viviendo en la comunidad rural de Obambo, finalmente he terminado mi trabajo de campo. Todas mis entrevistas y transcripciones están hechas. Inclusive traduje a dholuo y kiswahili los formularios de consentimiento, para que mis participantes puedan leerlos en su idioma y entiendan por qué un extranjero los buscaba en sus chacras para entrevistarlos.

Con respecto a mi relación con ellos, durante las primeras semanas la gran mayoría me pidió que los ayude directamente, que les dé dinero. Ya que estaba prohibido de hacerlo, les expliqué que mi ayuda solo podría ser indirecta. Mi investigación podría ser utilizada para que la fundación para la cual trabajo mejore sus servicios de incubación de negocios y así beneficiarlos. Sin embargo, después de más reflexión decidí ir en mi último domingo a la reunión semanal de Riwruok e Teko (La Unión es la Fuerza), uno de los grupos rurales de table banking (banca de mesa) que entrevisté. Mi idea era compartir con ellos mis conclusiones preliminares para evitar dejarlos con la sensación de que fui a sus casas, obtuve los datos, les hice perder el tiempo y me fui sin siquiera despedirme. Tras escucharlos, que es lo que más querían, quedaron satisfechos con mis recomendaciones y me ofrecieron un pollo vivo en señal de agradecimiento.

Al poner en el papel lo que he leído, me he dado cuenta de que lo que dicen los académicos hasta cierto punto hace eco en los desafíos diarios de mis participantes. Por ejemplo, además de las barreras que enfrentan como jóvenes, las mujeres en Kenia tienen desafíos relacionados con su condición de mujer (Organización Internacional del Trabajo, 2013: p.6). Por ejemplo, descubrí que las comerciantes de pescado, que es una ocupación culturalmente femenina, deben participar en lo que en dholuo se denominan relaciones jaboya. Dicho en español, deben tener sexo con los pescadores si quieren que ellos les den el pescado para vender y alimentar a sus familias. Otro caso es que en la cultura Luo, si una mujer se queda viuda, es "heredada" por un hombre típicamente relacionado con el esposo fallecido para proteger la propiedad y linaje de este.

Adicionalmente, me he dado cuenta de que la corrupción es un cáncer que afecta a Kenia en muchos niveles. A nivel nacional, las noticias actualmente cubren la “desaparición” de 9,000 millones de chelines kenianos (S/ 292 millones aproximadamente) del Servicio Nacional de la Juventud. A nivel subnacional, cuando me dirigía a entrevistar a la funcionaria pública encargada de la oficina de Juventud y Asuntos de Género del condado de Kisumu, mi entrevista se pospuso porque hubo un incendio en el edificio. Sorprendentemente, me dijeron que no me preocupara porque "los incendios suelen ocurrir cuando hay una auditoría".

A nivel cotidiano en el día a día de la calle, prácticamente todas las veces que he viajado desde Obambo a Kisumu y viceversa, ya sea en una matatu (combi) o un tuk-tuk (mototaxi), mi conductor tuvo que detenerse para sobornar a policías y militares que patrullaban las carreteras. Además, cuando iba rumbo a una entrevista acompañado de un colaborador, él se detuvo para cargar combustible en un grifo cualquiera. Noté que comenzó a hablar en kiswahili con el empleado y se reía avergonzado. Saliendo, me explicó que el empleado, por voluntad propia, le había entregado un recibo en blanco para que él pusiera la cantidad que quería y así cobrarme en exceso.

Dejo Kenia con la sensación de haber vivido en un país donde todo es más intenso. La música es más estruendosa, la comida más sabrosa, la ropa más colorida, la gente más amable y el sol más caliente. Tristemente, las dificultades que enfrentan las personas son "más difíciles" también. Este viaje de investigación me ha hecho superar un prejuicio que sufría junto a varios otros colegas abogados. Me he dado cuenta de que para resolver problemas en la sociedad las leyes no son suficientes. Un proyecto de ley que fomente el emprendimiento juvenil para enfrentar el desempleo será solo una hoja de papel mojada en tinta si no existe un soporte integral que lo respalde. Para prosperar, los jóvenes deben abordar cuestiones de acceso al capital, capacitación empresarial, educación, género, imperio de la ley, entre otros.

Dejo Kenia sintiendo que lo vivido lo he visto ya en el país en el que nací. Kenia y Perú, separados por miles de kilómetros, pero con problemas similares, hijos de la pobreza. Tan es así que, por momentos, parece que la única diferencia la pone ese cielo gris que tanto extraño.

 

Edimburgo, 09 de julio de 2018.

*Adaptación traducida del diario que el autor envió a la Universidad de Edimburgo el 25 de junio de 2018 como parte del trabajo de investigación.

 

Franco Germaná Inga
10 de julio del 2018

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