EL MONTONERO | Primer Portal de opinión del país
Crecimiento económico y ordenamiento financiero

Columna

Crecimiento económico y ordenamiento financiero

14 de Julio del 2017

Planeamiento estratégico de la reactivación económica

Mucho se ha comentado en los últimos días respecto al espacio fiscal con el que cuenta el gobierno para implementar políticas de reactivación de la demanda en el corto plazo. Lo cierto es que la deuda/PBI representa el 24.04%, ubicándose en una posición intermedia entre los países de la Alianza del Pacífico (frente al 17.37%, 50.67%y 58.10% de Chile, Colombia y México). Podría argumentarse entonces que existe margen para tomar deuda, como de hecho lo viene haciendo Perú, a través de la emisión de bonos en mercados internacionales, con el fin de invertir en proyectos que contribuyan a generar riqueza económica.

Es obvio que endeudarse para terminar la Refinería de Talara es un mal ejemplo de inversión en activo productivo. Y el gobierno es consciente de esa debilidad, pues la justificación para terminar con la construcción de la refinería es que el porcentaje de avance era tal que resultaba más costoso parar la obra. Pero las finanzas tienen que estar en orden para que el crecimiento económico sea sostenible. Esto es válido para la economía de una familia y, por ende, para la de una nación.

En esta lógica de ordenamiento financiero, el planeamiento estratégico de la reactivación económica pasa por dos ejes complementarios. Por un lado, programas de empleo —sobre todo dirigido a jóvenes— que reactiven la demanda y la capacidad de consumo en el corto plazo; y por otro lado, el fortalecimiento de la inversión pública y privada que acompañen a que esta generación de empleo y capacidad de consumo sea de largo plazo.

De esta manera, la recuperación de la inversión en proyectos de infraestructura, la mayor venta de productos de exportación hacia mercados internacionales (mineros y de agroexportación) y el fortalecimiento del turismo constituyen los objetivos clave de la política económica del gobierno, de cara a la recuperación de la senda de crecimiento que nos permita seguir reduciendo pobreza y posibilite la igualdad de oportunidades con la consecuente movilidad social.

En este escenario resulta clave contar con instituciones independientes y respetadas, que garanticen el castigo de cualquier acto de corrupción que se pudiese producir. Y también con un equipo de técnicos bien articulado, que esté dispuesto a poner en un segundo lugar los intereses personales, para dar prioridad a los intereses del país.

Vuelvo entonces a la relevancia de tomar deuda si y solo si el retorno esperado de los proyectos en los cuales se invertirá el dinero supere el costo del financiamiento. Esto, en teoría financiera, es válido para cualquier proyecto; por ende, se trata de que la inversión pública, sea sola o vía alianza privada, cuente con una rentabilidad privada y social superior al costo de financiamiento.

Solo así los proyectos contribuirán a generar riqueza para el país y el empleo será sostenible, pues incluirá un incremento en la productividad y la capacidad de acumulación de activos. Siempre que la población cuente también con adecuadas competencias financieras, adquiridas desde el colegio.

Es hoy cuando, a diferencia de lo que señala el profesor Waldo Mendoza, se pueden plantear y hacer reformas estructurales. Como se deduce de la lectura de ¿Por qué fracasan los países?, de los profesores Acemoglú y Robinson, la variación en el crecimiento económico depende, además del incremento en la productividad, de factores fundamentales como la madurez de las instituciones, el respeto al estado de derecho, la eficiencia del gobierno y la paz social.

Una verdadera revolución del conocimiento puede convertirse en el activo intangible que actúe como el motor de innovación del crecimiento económico a largo plazo. Yo le tengo mucha fe a la inclusión financiera (que es mucho más que solo acceso al crédito) para mejorar las condiciones laborales y la capacidad de crecimiento a largo plazo porque supone estrategias y herramientas de suavización de consumo para toda la población.

 

Giovanna Prialé Reyes