Dardo López-Dolz

Dardo López-Dolz

Continúan las amenazas a la democracia

El Estado debe defender la vida y la libertad del ciudadano

Continúan las amenazas a la democracia
Dardo López-Dolz
14 de junio del 2018

 

Don Jaime Mayor Oreja, con ocasión de la recepción del doctorado Honoris Causa que le otorgó la USIL, recalcó la necesaria preeminencia del esfuerzo en la defensa los valores esenciales que dieron lugar a la existencia de una sociedad. Fue un oportuno, urgente y acertado llamado de atención.

Primero fueron los votos a costa de los valores. Luego, minimizado el peso de los votos en el análisis previo a la toma de decisiones, algunas billeteras con ONG, imprenta o cámara propia, se irrogan una representación que nadie les otorgó. Vienen entonces las turbas, pretendiendo remplazar la voluntad popular a fuerza de desorden planificado, molotovs, palos, piedras, gritos y bloqueos, a los que nos tardan en sumarse las balas y las bombas. Mientras la genuina mayoría del pueblo esta ocupada trabajando, el caos es a menudo amplificado por la media —a veces por irresponsabilidad, otras “por contrato”, otras con evidente mala leche con olor a traición— como sucedió en la delación del túnel para rescatar a los rehenes.

Los valores que cimentan una sociedad, vienen siendo atacados hábil y sistemáticamente por organizaciones cuyos fondos provienen de gobiernos extranjeros y personas con ambiciones económicas y de poder, personales y específicas, para estas personas y organizaciones, el crecimiento económico estorba sus planes, que nada tienen que ver con el desarrollo, el ecosistema ni el bienestar popular; aunque los mencionan casi tan a menudo como la alegada honestidad de sus operadores y candidatos. Para ellos la pobreza es fuente de negocio, y se esfuerzan en preservarla y hacerla crecer.

Pionera dentro del ataque sistemático, fue la desmoralización de los integrantes de nuestras fuerzas del orden, aprovechando sus imperfecciones. Al punto de dejar indemne a la propia policía ante una asalto o un ataque vandálico, sin que se animen a cumplir la labor encomendada (única razón de su existencia), limitándose a filmar, con evidente temor a intervenir, apabullados frente a una sociedad, una prensa y un Gobierno que ya han dado múltiples muestras suicidas de no estar dispuestos a respaldar el imperio de la ley, columna vertebral de la existencia del Estado. Si la policía no puede defenderse de un ataque vandálico del totalitarismo, cabe preguntarse si los ciudadanos tendremos que prepararnos para defendernos nosotros mismos.

No pasó mucho tiempo para que las bandas de narcotraficantes atacasen en su zona de influencia), acogidas por el socialismo del siglo XXI. Este último les brindó el discurso que permite conjugar sus esfuerzos con los de un antojadizo neonazismo con barniz andino artificial, un senderismo reciclado, un emerretismo en versión 2.0 y la experiencia de las FARC, dizque desmovilizadas, por no mencionar la “ayudita” desde el Caribe y el Medio Oriente.

Es un error creer que el ataque a la libertad y voluntad ciudadanas va a repetirse usando las mismas modalidades fallidas de los ochenta y noventa. Las amenazas a la democracia evolucionan, aprenden, se adaptan o se reinventan. En un Estado funcional, corresponde a los servicios de inteligencia detectar y alertar de los escenarios posibles. Y al Congreso y al Ejecutivo, adecuar con prontitud la normativa para defender la vida, la libertad (incluida la de elegir) y el fruto económico del esfuerzo del ciudadano.

Hecho esto, que es en realidad un proceso constante, habrá que entrenar y equipar a nuestras Fuerzas Armadas y PNP con lo que este siglo ofrece para enfrentar el terror: ciberseguridad y ciberinteligencia, visión térmica de alcance militar (FLIR), protección balística personal, vehicular y de los campamentos, detectores de movimiento, detección y neutralización remotas, atención médica de campaña, etc.

Al Ministerio Público y al Poder Judicial les tocará limpiar la casa para librarse de la infiltración sistemática. O la limpian ellos o el pueblo acabará una vez aplaudiendo iniciativas de limpieza por terceros. Cuando la democracia es atacada, toca al gobernante levantar la espada que el pueblo le ha entregado.

 

Dardo López-Dolz
14 de junio del 2018

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