Guillermo Vidalón

Guillermo Vidalón

Construir un sistema político

Construir un sistema político
Guillermo Vidalón
07 de diciembre del 2016

Con visión nacional y para un futuro mejor

Una de las carencias más reconocidas, tanto por la academia como por los sectores sociales y económicos líderes en el país, es la de un sistema político que permita transmitir de manera pacífica y armoniosa las demandas de la ciudadanía. La inexistencia de canales institucionales incentiva la participación de advenedizos que están a la caza del poder político, en cualquiera de las instancias del aparato del Estado, sin contar con un programa de gobierno, un plan de trabajo o al menos una visión de lo que se considera necesario para el desarrollo del Perú.

Los problemas que tienen que enfrentar los grandes proyectos para alcanzar su concreción, sean producto de iniciativas privadas o públicas, son una muestra de la falta de intermediación política. Un país como el Perú, en el que se estima que existe un déficit de infraestructura de más de $ 150,000 millones en carreteras, puertos, aeropuertos, sistemas de comunicación, electrificación, saneamiento, educación, salud, seguridad, turismo, entre otros, no puede darse el lujo de postergar indefinidamente la ejecución de obras que resultan necesarias.

Por un lado, se demanda la generación de empleo productivo, así como la disminución de la pobreza. Pero al oponerse al desarrollo de las obras, la posibilidad de continuar reduciendo los niveles de pobreza se diluyen hasta extinguirse y, en el extremo negativo, esos niveles hasta podrían incrementarse.

El mensaje implícito en el párrafo anterior es el que un sistema político adecuado debe transmitir. Un país se hace competitivo frente a otros porque incrementa su productividad. ¿Cómo se incrementa la productividad? De varias maneras. Una de ellas es contando con infraestructura pública moderna que haga más eficiente el transporte de insumos, materias primas y bienes semimanufacturados y productos finales. Si el costo del flete de un producto se incrementa, ya sea porque el traslado de un bien toma más tiempo del razonable, dicho costo será incorporado al precio final del producto y, por consiguiente, el consumidor decidirá si adquiere un bien producido por recursos humanos peruanos o extranjeros. Si en razón de su mejor conveniencia —ya sea por calidad, precio o una combinación de ambos— decide optar por un producto extranjero, la mano de obra que será recompensada será la extranjera y no nuestro recurso humano.

Cuando se habla de la necesidad de ejecutar grandes obras se está hablando de algo más que de temas económicos; nos referimos también al empleo, a la mejor calidad de vida y a un futuro mejor para todos. En ese sentido, reflexionar sobre qué hacer, cómo hacerlo y cuándo llevarlo a cabo resulta trascendente. Y ese es precisamente el rol que debe tener el accionar de la política con visión nacional y sentido de conjunto.

Guillermo Vidalón del Pino

Guillermo Vidalón
07 de diciembre del 2016

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