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Alan García, Enrique Cornejo y el Apra

Columna

Alan García, Enrique Cornejo y el Apra

20 de Septiempre del 2016

La esperada renovación dirigencial del Partido del Pueblo

Se ha abierto un debate interesante a propósito de la realización —ya una vez postergada— del Congreso del Partido Aprista, en el que renovará su dirigencia. En el Apra suele pasar que un evento como este reúne todos los elementos de una batalla, de allí que ya se estén formando algunos bandos. Enrique Cornejo, Elías Rodríguez y César Zumaeta han oficializado su candidatura a la secretaría general. Y para nadie es un secreto que, a pesar de su anunciado retiro, Alan García no solo anima sino que tiene injerencia directa en el debate sobre la llamada “renovación” y en el congreso aprista.

No obstante, debemos decir que el debate interno en el Apra no solo gira en torno a encontrar un nuevo liderazgo, una nueva figura que conduzca el viejo partido, sino también en torno a qué nuevo paradigma propone el partido al Perú a puertas del Bicentenario. Hasta ahora los candidatos a la secretaría general solo han lanzado ofertas internas, vinculando la renovación partidaria al cambio de nombres y rostros, soslayando la “propuesta aprista” para el Perú del siglo XXI.

Ahora bien, quien quizá tiene mayores probabilidades de obtener la victoria es Enrique Cornejo. A pesar de los buenos deseos y nobles esfuerzos, ni Rodríguez ni Zumaeta sumarían fuerzas internas importantes. ¿Por qué Cornejo tiene alguna ventaja? Porque de alguna manera, desde la campaña al sillón municipal, su nombre se ha asociado a una renovación impedida por el establishment del partido, representado por Alan García. Todo indica que hacia afuera hay dos consensos: el primero es que Cornejo es el líder de la renovación que García no quiere; el segundo consenso es que el propio García quiere una renovación, pero a su manera y medida (con algún candidato afín). La única oportunidad que tiene Cornejo para ganar unas internas frente a García es que el debate sobre la renovación en el Apra se vuelva un tema nacional, y que el propio Cornejo fije posiciones contra el ex presidente.

En algunos sectores del Apra existe cierta incomodidad con respecto al influyente liderazgo de García. Si bien nadie se atreve a cuestionar que García tiene un lugar en la historia del Apra y del Perú, existen voces disidentes cada vez mayores. Muchos apristas ven a García y a la actual cúpula dirigencial como responsables del fracaso estrepitoso en las últimas elecciones presidenciales. Ahora, ¿por qué García no organiza su retiro para dar pase a otra generación? En los manuales de la guerra se dice que la maniobra bélica más difícil es la retirada. No hay héroes de la retirada. Quizá algo de eso hay en García hoy. 

¿Es aventurado sugerir que podría originarse un cisma en el interior del aprismo? Difícil. La última escisión (Townsend contra Villanueva) fortaleció más al partido de la estrella. Y aunque los tiempos eran otros, fue también una renovación —con García a la cabeza— la que llevó al Apra al gobierno en 1985.

 

Iván Arenas