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Zavala en su laberinto

Columna del director

Zavala en su laberinto

19 de Abril del 2017

Se agudiza polarización oficialismo y oposición

Luis Galarreta, vocero de la mayoría legislativa del Congreso, acaba de señalar que en la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) se ha contratado a sectores del extremismo antifujimorista. Se habló de trolls y otros asuntos que no vale repetir. En el acto, el PCM Fernando Zavala salió a desmentir el asunto con energía. Seguramente la barra brava mediática oficialista que se ha organizado en el Perú saldrá a echar leña y combustible al enfrentamiento con el objeto de que la polarización lo envuelva todo. Y seguro también que en el oficialismo, ya acostumbrado a reducir la política a la portada del diario y al set de televisión, se creerá que nada ha pasado en el escenario político.

Sin embargo, amigos de Palacio, sí ha pasado algo muy grave. Lo que ha sucedido es que el vocero del fujimorismo ha salido a fijar el blanco, a colocar el target sobre el cual la mayoría legislativa comenzará a disparar. Además, todo sucedió unas horas antes de que Zavala se presente ante el Congreso para defender algunos decretos legislativos promulgados por el gobierno.

Un escenario complicado para el país y para la democracia, pero sobre todo —a contracorriente del coro mediático que se extiende— para el pepekausismo. A estas alturas el oficialismo sube y baja y vuelve a trepar en las encuestas con extrema facilidad, mientras el fujimorismo parece una roca que se engrosa de a poquitos. El pepekausimo es una volatilidad que depende de los resultados, en tanto el movimiento naranja sigue avanzando con lentitud en medio de una artillería mediática pocas veces vista. En este contexto, fijar las cañoneras en la figura de Zavala es un anticipo de un problema de gobernabilidad.

Pero, ¿dónde están los problemas? ¿Acaso solo en el fujimorismo, como suelen decir los amigos del gobierno? Es evidente que el problema está en los dos lados, en dos sectores que empiezan a ser jalados por sus extremos debido a la ausencia de un acuerdo mínimo entre pepekausistas y fujimoristas. Si las cosas siguen así lo más probable es que el oficialismo se debilite y los naranjas se endurezcan.

Ahora bien, en este escenario Zavala ha cometido un yerro inexplicable. Para tirios y troyanos es incuestionable que en la PCM se ha contratado a un sector de rompehuesos del radicalismo antifujimorista que, en medio de la polarización que se desarrolla, han sido ubicados como protagonistas centrales de la guerra contra el fujimorismo. ¿Cuál será la reacción, entonces, de la mayoría legislativa? No se necesita ser un genio ni zahorí para tentar la respuesta. Pues, emplazar a quien tiene la responsabilidad. Es lo que parece haber hecho Galarreta con el misil que acaba de lanzar a la PCM.

La noticia es terrible para el proceso político. Revela que el fujimorismo se endurece, quizá como única manera de detener la estrategia de demolición de algunos sectores mediáticos. Trump en Estados Unidos no surgió porque solo el magnate Trump lo quiso, sino también porque los errores mediáticos lo consagraron. El fujimorismo, pues, parece cómodo en esta lógica.

De otro lado, el pepekausismo en vez de utilizar su trepada en las encuestas para forzar el acuerdo mínimo con la mayoría legislativa —quizá por la falta de escuela política— decide seguir surfeando en la polarización, contratando encuestas, invirtiendo millonadas en publicidad y preparándose para una guerra que no tiene cómo ganar. Terrible.

Víctor Andrés Ponce