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¡Tremendo error gubernamental!

Columna del director

¡Tremendo error gubernamental!

11 de Agosto del 2017

Ejecutivo se allanó a negociar con sindicatos extremistas

La firma del “acta de acuerdos” entre el Ministerio de Educación y los sindicatos magisteriales del Cusco, Pasco, Lambayeque y Lima provincias, así como la reunión que sostuvieron los sindicatos magisteriales con el presidente Kuczynski en Palacio de Gobierno, de una u otra manera, marca un antes y un después en la actual administración.

El motivo es simple: ahora todos los sectores sociales que demandan (por ejemplo, el cierre de una mina) saben que pueden bloquear carreteras, paralizar actividades económicas, desarrollar diversas formas de violencia y, finalmente, tomarse una foto en Palacio con las exigencias concedidas. Semejante instantánea acrecienta a niveles impensados la imagen de un gobierno débil, que carece de una mayoría parlamentaria propia y que comienza a representar todas las sumas de las impericias políticas.

El razonamiento vale más allá de cuánto o no haya cedido el Ejecutivo, porque los sindicatos del sur, al final del día, solo apuntaban a algo: a conseguir interlocución y legitimidad.

Cualquiera podría preguntarse qué podía hacer un gobierno con miles de docentes de provincias movilizándose para armar el despelote en la capital. En primer lugar, una regla de oro: anteponerse a todos los conflictos habidos y por haber. Es decir, el sistema de inteligencia política del Estado debería ser capaz de elaborar un mapa de riesgos con los colores verde, amarillo y rojo, como se suele hacer en cualquier sistema estatal medianamente organizado. A partir de allí avanzar evitando cualquier chispa que encienda la pradera. El problema es que para hacer algo así se necesita políticos en la conducción del Ejecutivo.

Sin embargo, desatado el conflicto cualquier negociación debe desarrollarse sin renunciar al principio de autoridad. En el caso de la huelga magisterial, el gobierno abdicó en varios sentidos y ha terminado elaborando una hoja de ruta favorable a todos los extremismos de aquí al 2021. La policía hizo turismo en los bloqueos de las minas del sur y la paralización de las actividades turísticas. Asimismo, ¿qué dicen nuestros fiscales? ¿Qué pedidos de detención se han planteado frente a tantos delitos cometidos? ¿Acaso no hay ley para evitar “la criminalización de la protesta”?

El problema se agrava cuando se sabe que detrás del extremismo magisterial está el maoísmo del Movadef, Pucka Llacta y otros ismos que apuntan a derribar la Ley de Carrera Pública Magisterial y a reeditar una estrategia de acumulación de fuerzas en el sector educación (escuela pública, sindicato magisterial e institutos y facultades de educación), tal como sucedió en las décadas previas a que Sendero Luminoso le declarara la guerra al Perú. La especie de rendición gubernamental de alguna forma ha terminado legitimando la estrategia social del maoísmo.

¿Qué significa la legitimación social del maoísmo y del radicalismo en general? A partir de ahora los radicales, los sectores renuentes a la negociación y los acuerdos, comenzarán a ganar poder en sindicatos y sectores sociales. Por ejemplo, la negociación del Minedu con los sindicatos magisteriales de Cusco, Pasco, Lambayeque y Lima y Provincias, ha desubicado a la conducción nacional de Patria Roja en el Sutep. ¿Alguien se imagina qué conducta asumirá Patria Roja para recuperar cualquier terreno perdido? Por si no lo saben los amigos del gobierno, Patria Roja tiene varios PhD y maestrías en la lucha sindical y en las calles, que superan largamente al extremismo. Frente al avance radical, esta organización, que parecía haber asumido una actitud más responsable, podría verse obligada a radicalizarse.

En síntesis la ausencia de política en el Ejecutivo ya no es un drama, sino una verdadera tragedia para la gobernabilidad. Mientras tanto todos los extremismos, desde el Frente Amplio de Marco Arana hasta el maoísmo pétreo, comienzan a hacer calistenia para la maratón hacia el 2021.

 

Víctor Andrés Ponce