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Sorpresas ministeriales

Columna del director

Sorpresas ministeriales

21 de Abril del 2017

La intensa semana de Zavala y Nieto

Esta semana hubo sorpresas ministeriales de consideración. Dos ministros, de una u otra manera, parecían contradecir las imágenes que la mayoría de observadores se habían formado sobre ellos. Fernando Zavala, presidente del Consejo de Ministros, surgía en medio de la polarización con el fujimorismo luego de que el congresista Luis Galarreta clavara banderillas señalando que en la PCM se contrataba a radicales antifujimoristas. De otro lado, Jorge Nieto, ministro de Defensa, no dudó un segundo en sacar la cara por los comandos Chavín de Huántar e impulsar dentro del gobierno el reconocimiento directo del presidente Kuczynski a la heroica acción de los militares.

Considerando que Zavala es un tecnócrata identificado con las reformas económicas, que ha sido protagonista de las administraciones de Toledo y de García, que en más de una ocasión ha reconocido la trascendencia de las políticas desreguladoras de los noventa, ¿cómo entender que haya aparecido en medio de una polarización con el fujimorismo? Cualquiera podría sostener entonces que Zavala avanzaba a contracorriente de su reciente historia.

En el caso de Nieto las cosas son igual de llamativas, sobre todo porque el ministro de Defensa proviene de las canteras de la izquierda. Salir a fajarse por los comandos Chavín de Huántar lo ha alejado para siempre del gueto izquierdista; y haber impulsado la más alta consideración militar para los mencionados soldados, de parte del jefe de Estado, le ha ganado la tirria eterna de la izquierda radical, entre ellos el Frente Amplio, la única bancada legislativa que se opuso a reconocer la heroicidad de los comandos.

Quizá en la administración pepekausa no exista suficiencia consciencia de estos actos, pero valdría señalar que el respaldo abierto de PPK a nuestros comandos Chavín Huántar le permitirá seguir cosechando en popularidad, mientras que los cruces de espada de Zavala con la mayoría legislativa levantarán cejas y causarán varias interrogantes en amplios sectores de la población.

En todo caso, y más allá de cualquier especulación, cuando la administración PPK sale a respaldar abiertamente a los comandos Chavín de Huántar y se enfrenta al antimilitarismo del Frente Amplio recupera su identidad ante los electores y, por angas y por mangas, sigue en la cosecha de popularidad. ¿Por qué? La única razón por la que el pepekausismo pasó a la segunda vuelta y ganó las elecciones por un pelo fue porque la mayoría nacional no quería saber nada con el Frente Amplio y Verónica Mendoza. Punto.

Pero no solo se trata de reconocer una audacia. En el pepekausismo todavía no parece entenderse que el éxito pasa por derrotar las propuestas y las acciones sociales del Frente Amplio y de la izquierda en general. Por ejemplo, relanzar la economía exige que las inversiones en infraestructura y minería vuelvan ponerse en marcha, porque ambos sectores representan más de la mitad de toda la inversión privada. Bueno, pues, impulsar nuevos proyectos mineros y mantener la producción de cobre del Perú obliga a confrontar con el Frente Amplio. ¿O no?

La política parece tener esas extrañas paradojas. Un ministro de izquierda sorprende a tirios y troyanos impulsando homenajes a los comandos Chavín de Huántar que no hubo (al menos en la misma dimensión) durante gobiernos anteriores. Y el ministro llamado por historia y trayectoria a impulsar las convergencias con la mayoría legislativa aparece en medio la artillería de la polarización.

 

Víctor Andrés Ponce