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¿Quiénes amenazan a la libertad de prensa?

Columna del director

¿Quiénes amenazan a la libertad de prensa?

5 de Mayo del 2017

Entre la falta de autorregulación y proyectos autoritarios

Luego de una terrible semana, en la que el oficialismo pretendió humillar innecesariamente a los Fujimori manoseando el tema del indulto, el presidente Kuczynski siguió navegando sobre las olas de la polaridad antifujimorismo versus fujimorismo. A propósito de la firma de la Declaración de Chapultepec dijo lo siguiente: “He sido un abanderado de la libertad de prensa y veo con preocupación iniciativas que van en contra de eso. Es un bicho difícil de matar, pero debemos terminar con eso y entrar a un nuevo capítulo en la defensa de la libertad de prensa”. El golpe se aplicaba sin anestesia a los proyectos de ley sobre la prensa que ha presentado el fujimorismo.

¿Hay en el Perú una amenaza a la libertad de prensa? Quizá para responder a esta interrogante habría que establecer que no existe libertad de prensa sin la propiedad privada de los medios de comunicación. En las sociedades en que los privados no conducen los medios de comunicación, generalmente es el Estado el que gestiona los periódicos, la radio y la TV, utilizando algunos eufemismos como “autogestión de los medios”. La disyuntiva es clara: medios controlados por el Estado o por los privados.

En ese contexto, las propuestas del fujimorismo que pretenden entrometerse en la vida societaria de los medios de comunicación, estableciendo que los sentenciados por corrupción no deben participar en los medios privados, son una idea que preocupa. La mejor ley de prensa, en este caso, es la que no existe. Punto.

Sin embargo, junto a la propiedad privada el otro pilar de la libertad de prensa es la autorregulación de los medios de comunicación como respuesta a un Estado que no se entromete en la vida de las redacciones. ¿Qué significa autorregulación? Para simplificar las cosas la capacidad de alejarse de la propaganda y antipropaganda a favor de determinados intereses, y focalizarse en la información y la opinión, por ejemplo. Es evidente que la pura objetividad periodística es una quimera, siempre existirá un interés. Sin embargo otra cosa bien diferente es la propaganda y la antipropaganda.

A nuestro entender en el Perú no solo hay que levantar la ceja frente a proyectos que pretenden entrometerse en la vida societaria de los medios, sino también frente a la falta de autorregulación de una coalición mediática que desarrolla un antifujimorismo visceral, y en el que la idea de periodismo empieza a desaparecer a favor de un abierto activismo político. Y si a esto le sumamos la evidente alianza que esta coalición mediática desarrolla con el gobierno en sus campañas en contra de la mayoría legislativa, las cosas se presentan claras: la libertad de prensa en el Perú es amenazada por proyectos de ley intervencionistas y por la falta de autorregulación de los medios.

Observar la unanimidad mediática en contra de la mayoría legislativa y el protagonismo gubernamental en este proceso, de alguna manera, nos lleva a evocar a la prensa de los países bolivarianos, que busca vetar y desaparecer a la oposición política. Los amigos de los medios que hacen gárgaras con el concepto de libertad de prensa parecen olvidar que en los países chavistas los gobiernos y los medios desarrollan guerras del fin del mundo en contra de la oposición.

Cuando la autorregulación falla, la reacción autoritaria del Estado se legitima porque se propone regular. En el Perú no solo hay leyes que amenazan a la libertad de prensa, sino también prácticas proselitistas en los medios. ¿Quiénes, pues, amenazan a la libertad de prensa? No hay una sola respuesta.

 

Víctor Andrés Ponce