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Los votos de Marco Arana

Columna del director

Los votos de Marco Arana

18 de Mayo del 2015

Sobre la imposibilidad del radicalismo de convertirse en mayoría   

Luego del tortuoso viraje ideológico de Ollanta Humala y la suma del Congazo y el Tíamariazo, es evidente que el espacio anti  sistema que, en el 2006 y el 2011, sumó cerca de un tercio del electorado, se ha quedado sin representación política.

Tierra y Libertad (TyL) de Marco Arana ha desplegado sus banderas y, de una u otra manera, se ha convertido en la vanguardia ideológica de este radicalismo, ayer en Cajamarca y hoy en Islay. Las cosas van tan en serio que los animadores de Ty L se han desmarcado de las demás izquierdas (Lerner, Villarán y Patria Roja) y se han quedado como una coronta dura de “pureza ideológica”.

En la táctica son absolutamente leninistas: utilizan la las libertades de la democracia para desarrollar propaganda y psicosociales contra la inversión en recursos naturales, pero en la televisión y en la gran prensa defienden “la economía de mercado y la buena minería”. De otro lado, con una frialdad de pez que sorprende a cualquier cristiano, se desmarcan de la legitimación de la violencia que pretende el radicalismo e inclusive pueden condenar a los huaraqueros que destapan cráneos policiales.

En la ideología desarrollan un alambicado post extractivismo, pero si uno escarba sobre la superficie solo llegará a un discurso onegero planetario. Y si uno sigue escarbando y escobilla con la brocha hallará el fósil marxista de siempre, envuelto en el mismo ropaje pseudo ambientalista que ahora profesan los intelectuales marxistas de diversas universidades de Occidente e, incluso, los supérstites activistas de la IV Internacional trostkista. Sospecho que en Ty L no hay consistencia ideológica sino una poderosa voluntad política. Nada más. A diferencia del radicalismo fundamentalista de los ochenta no resistiría adecuadamente el golpe ideológico ni el fracaso político. Sin el Congazo y el Tíamaríazo estaría en vías de disolución política, reducido a la simple acción onegera.

Uno de los problema que enfrenta TyL para convertirse en representación del espacio anti sistema es que no necesariamente asume el programa radical. El elector antisistema vota contra el estado y los políticos, pero no necesariamente contra la economía de mercado. Los puneños siempre apoyan los radicalismos como una manera de protestar contra la Sunat y la formalidad excluyente, pero a ver que alguien se atreva a quebrar la libertad económica de la región con más empresarios del país.

Si TyL solo se reduce al núcleo de activistas de los psicosociales del Congazo y el Tíamariazo, entonces, en el 2016 no sacará, como se dice, ni para la pita del té. Los leninistas llamaban a este mal de los marxistas “economicismo”. Es decir, bueno para las protestas, los bloqueos de carreteras y puentes, y para los huaracazos contra las cabezas de los policías, pero incapaces de ganar a las mayorías del país. De una u otra manera, es la maldición que enfrenta toda la izquierda desde la desaparición de Alfonso Barrantes.

Quizá por eso los activistas que acaban de aprobar un paro de las regiones del sur contra Tía María se autodenominan Coordinadora de Frentes Regionales. Es decir, no son regidores, ni alcaldes distritales o provinciales, ni gobernadores, ni autoridad elegida alguna. La estrategia típica de los marxistas de actuar “dentro y fuera del sistema burgués”. Puras minorías.

Por Víctor Andrés Ponce
18 - May - 2015