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La izquierda, la mentira y la hipocresía

Columna del director

La izquierda, la mentira y la hipocresía

9 de Agosto del 2017

Se derrumba mito de esterilizaciones forzadas

María Cecilia Villegas acaba de publicar La verdad de las mentiras (Editorial Planeta, 2017), una investigación que hace puré el mito que desarrolló la izquierda y el antifujimorismo y que, de una u otra manera, tuvo mucho que ver en los resultados electorales de las dos últimas elecciones nacionales.

El mito de la izquierda era aterrador: el gobierno de los noventa, es decir el fujimorato, no solo fue un régimen autoritario —que efectivamente lo fue— sino que además esterilizó a 300,000 mujeres, sobre todo a las más humildes, reeditando las prácticas más estremecedoras del nazismo. Un joven nacido en los noventa, un amigo pulpín, que leía cosas semejantes o escuchaba a su profesor en la universidad, simplemente tenía que declararse antifujimorista a muerte. No parecía tener alternativa. Poco a poco la democracia de los últimos quince años fue deteriorándose hasta llegar al estado actual: una especie de guerra de religiones entre fujimoristas y antifujimoristas.

Bueno, pues, la prolija investigación de Villegas acumula datos de diversas instituciones vinculadas al tema, suma testimonios y otros elementos de una investigación académica rigurosa. Y llega a la conclusión que en el Perú no hubo una política estatal de esterilizaciones forzadas, que el mito de las 300,000 esterilizaciones es un monumento a la historia universal de la infamia. Sin embargo la investigación de Villegas señala que sí hubo decenas de casos que deben atribuirse a la responsabilidad individual de los médicos que, por diversas razones, no aplicaron el protocolo. Por ejemplo, en la Defensoría del Pueblo se habla de cerca de 80 casos que podrán caer en la figura de esterilizaciones forzadas, sin haberse proporcionado la información correspondiente.

El terrible problema con esta típica campaña de antipropaganda de la izquierdacontra la política de planificación familiar desarrollada entre 1996 y el 2000 es que terminó conservadurizando las políticas públicas: en el 2001 se canceló el programa, dejando a muchas mujeres sin alternativas.

Aquí vale detenerse un poco. Los programas de planificación familiar en los noventa eran impulsados por la izquierda; pero como se trataba de demonizar al fujimorato, las cosas no importaron más tarde. Hoy la izquierda se envuelve en un falso liberalismo y exige políticas de planificación familiar y que se aleje la influencia de la Iglesia en los asuntos del Estado. Tanta doblez, tanta hipocresía, con el tema revela que a la izquierda no le interesan estas políticas públicas, sino solo el poder. Salvo el poder, todo es ilusión.

Y el asunto cae como anillo al dedo con respecto a otro mito que armó la izquierda: que en los noventa hubo una política sistemática de violación de Derechos Humanos, basándose en casos aislados como los de Barrios Altos y la Cantuta. Todas las cifras y datos indican que, en los noventa —a diferencia de los ochenta— hubo un aprendizaje estatal que indicaba lo siguiente: no se podía ganar la guerra al terror sin una alianza entre Estado y población. Allí están los reportes de los organismos de DD. HH. que informan cómo caía la curva de violación de DD. HH. en el tiempo. Sin embargo, por algunos casos aislados la izquierda desarrolló la leyenda de una política sistemática de violación de DD. HH.

La reacción de la izquierda frente al libro de Villegas es la misma de los estalinistas, los nazis, los chavistas y los representantes del Medioevo en los siglos pasados, cuando solo les restaba negar cualquier aproximación a la verdad. Nicolás Maduro masacra a su pueblo y denuncia que Mr. Trump está detrás de la movilización popular. Se descubre una mentira y se lanza el hashtag #LaVerdadEsUna Sola y Marisa Glave dice que La verdad de una mentira “es un panfleto”.Se ha descubierto que el sol no gira alrededor de la tierra y algunos pretenden quemar herejes.

 

Víctor Andrés Ponce