Víctor Andrés Ponce

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¿Hasta cuándo se queda Basombrío?

¿Hasta cuándo se queda Basombrío?
Víctor Andrés Ponce
13 de febrero del 2017

Titular de Interior enfrentado a institución policial

La popularidad de PPK ha vuelto a caer cinco puntos según Ipsos, en medio de un bajón general de la administración PPK. El descenso está enmarcado por las nieblas y humaredas que lanza el caso Lava Jato sobre la gobernabilidad, las instituciones y el sistema político. Algunos creen que los humos brasileños definirán la política, la gobernabilidad y el futuro de la democracia hacia el 2021. Es una mitad de la verdad, pero la otra tiene que ver con la gobernabilidad y los problemas diarios en la calle. En el caso de la administración PPK, esta segunda mitad es de vida o muerte.

Uno de los grandes problemas de la gobernabilidad es el fracaso del Estado al enfrentar la ola criminal. Más allá de los fuegos de artificio que suele lanzar sobre los problemas de su gestión (por ejemplo, las patinadas sobre la recompensa de Toledo), el ministro del Interior, Carlos Basombrío, no puede seguir más al frente de la cartera. La razón: no solo las cifras espeluznantes sobre seguridad ciudadana, el raqueteo diario y permanente que tiene a las mujeres como sus blancos preferidos, sino también un documento (increíblemente propalado por el sector Interior) en el que se revela que Basombrío está enfrentado a la institución policial.

En este oficio el titular del sector le pide al director de la Policía Nacional del Perú (PNP), Vicente Romero Fernández, que la policía vuelva a patrullar las calles y le refriega las cifras del Instituto Nacional de Estadística, que señalan que la gente percibe que no hay patrullaje. En un acto de frivolidad de los medios, casi nadie quiso desarrollar un análisis sobre este despropósito. Un ministro que emplaza a un director de la policía solo tiene dos explicaciones: no lo puede cambiar o, simplemente, está enfrentando una huelga de brazos caídos de la institución policial, una huelga que nadie puede controlar.

Todas las versiones señalan que las remociones abruptas de 39 generales, las permanentes críticas y acusaciones de corrupción lanzadas por el propio Basombrío en contra la institución policial, y los últimos decretos legislativos que reducen la acción policial a las operaciones y reservan el planeamiento a los “Basombrío boys”, simplemente, han terminado desmoralizando a la oficialidad y a los subalternos. Y en la práctica se ha desatado una resistencia silenciosa al titular de Interior.

Ante esta situación, ¿qué debe hacer el gobierno y la oposición en el Congreso? ¿Esperamos que Basombrío gane su guerra interna hasta el 2018, mientras los asaltos se multiplican en las calles de los distritos altos, bajos y populares, o se busca una salida política a este gigantesco problema? No hay general que gane una guerra golpeando a su propio ejército, ¿o sí?

En este portal lo hemos sostenido más de una vez. No dudamos de que Basombrío tiene buenas ideas y buenas intenciones, pero su gestión es un monumento al yerro político. ¿A qué estratega se le ocurre librar dos guerras a la misma vez? No es posible. Y Basombrío pretendió enfrentar la guerra contra el crimen y la guerra contra la corrupción policial en el mismo campo de batalla y en la misma tarde. Al final se le pasó la mano y todo se bloqueó: no se avanza y el Perú empieza a perder las dos guerras.

El gran problema es que Basombrío cree que puede perdurar porque es un político-periodista que ha surgido en la edad antifujimorista de los últimos quince años. Es decir, el político que ejerce el periodismo cuando no ejerce funciones estatales. Semejante estado de cosas origina una solidaridad mal entendida en los medios, y sobrevalora una declaración o un gambito como el de la captura internacional de Toledo. Pero tal como van las cosas todo huele a frivolidad, en medio de un desastre nacional en la lucha contra el crimen.

La administración PPK debería pedirle la renuncia a Basombrío y evitar un nuevo choque con el Congreso porque, tarde o temprano, la mayoría legislativa se verá obligada a intervenir. Y el propio Basombrío debería reconocer su fracaso en política y dar un paso al costado para salvaguardar una interesante trayectoria en investigaciones sobre seguridad ciudadana. En todo caso nadie es perfecto en todo.

Por Víctor Andrés Ponce
Víctor Andrés Ponce
13 de febrero del 2017

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