Víctor Andrés Ponce

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Fuerza Popular y el indulto a Fujimori

Fuerza Popular y el indulto a Fujimori
Víctor Andrés Ponce
22 de septiembre del 2017

Una oportunidad para liberarse del pasado autoritario

Todo parece indicar que el indulto a Alberto Fujimori está cercano. Semejante decisión presidencial moverá las placas tectónicas que organizaron la política en los últimos quince años de democracia. El establishment de la izquierda caviar y el vargallosismo pretenderán armar una guerrita del fin del mundo, pero el indulto es una necesidad para la democracia y también un acto de justicia. Con semejante acto, el Perú podría derribar parte de los muros levantados entre fujimoristas y antifujimoristas y, de otro lado, superar la arbitrariedad de la llamada teoría de la “autoría mediata” ,que se utilizó para condenar a Fujimori.

En este contexto vale preguntarse por qué el indulto hoy es una posibilidad real. Es evidente que el deterioro de la salud del ex presidente Fujimori acelera plazos y resuelve cálculos y dudas. La posibilidad de que Fujimori muera en la cárcel es un escenario devastador para el pepekausismo. No hay entonces mucho tiempo que perder.

Sin embargo hay otro factor, quizá el decisivo, que es la fuerza política de Fuerza Popular. El protagonismo político del fujimorismo, convertido en una mayoría absoluta de setenta legisladores, convierte al indulto en un tema de gobernabilidad. En este escenario todas las teorías y telarañas jurídicas que tejió la izquierda para sentenciar a Fujimori desaparecen en el acto.

Sin embargo, ahora que el indulto está cercano, el antifujimorismo sueña con que la gracia presidencial se transforme en un arma letal contra Fuerza Popular. Según este razonamiento, la audacia de Kenji, que estrechó la mano de todos los carceleros de su padre y se subió a los carros de los verdugos de don Alberto, sería la explicación de la gracia presidencial que se podría concretar muy pronto. En otras palabras, un solitario Quijote que se fue a un país enemigo y convenció a los adversarios de su verdad.

¿Qué hay detrás de este razonamiento? En realidad el eterno ninguneo del establishment al protagonismo de una fuerza política —con muchos errores y pasivos— que se ha transformado en una de las expresiones de lo popular en el Perú. No se puede aceptar que Keiko Fujimori y un grupo de dirigentes, durante los últimos quince años de democracia, se lanzarán a organizar el legado del régimen de los noventa. Al desarrollar este proceso, incuestionablemente, usufructuaron la herencia política de Fujimori, pero al mismo tiempo construyeron una organización diferente, más cercana a lo institucional y colectivo. De allí que, por ejemplo, Kenji se haya quedado solo en votaciones cruciales, como la de la cuestión de confianza o la de la llamada ley antitránsfuga y la bancada mixta.

El establishment entonces solo pretende que Keiko sea la hija de Alberto. De ninguna manera la política, la lideresa que organizó la primera fuerza política de hoy y que participó en las últimas dos segundas vueltas electorales. La aproximación del antifujimorismo ha convertido a Kenji en un media star y lo ha sobredimensionado a extremos graves. Por ejemplo, todo parece indicar que cuando Fernando Zavala planteó la cuestión de confianza, el mismo día de la resolución del Tribunal Constitucional sobre la ley antitránsfuga, se consideraba que Kenji iba a llevarse entre 20 y 30 congresistas de Fuerza Popular. Kenji voto solo y ahora su expulsión parece inminente.

Ahora bien, ¿qué puede suceder en Fuerza Popular con Alberto Fujimori en libertad? Todo parece indicar que las cosas seguirán igual. Pero si el ex presidente decide promover la carrera política de Kenji, entonces, existirá un fujimorismo de Fujimori y otro fujimorismo sin Fujimori. El resultado parece previsible: Fuerza Popular se decantará del pasivo autoritario y, al igual que las derechas chilenas y españolas se distanciaron del franquismo y el pinochetismo respectivamente, el keikismo se verá obligado a institucionalizarse y adoptar las mejores tradiciones democráticas partidarias con objeto de permanecer.

Víctor Andrés Ponce

 
Víctor Andrés Ponce
22 de septiembre del 2017

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