Víctor Andrés Ponce

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El regreso del maoísmo extremista

Los objetivos del Conare-SUTEP en el sur

El regreso del maoísmo extremista
Víctor Andrés Ponce
04 de agosto del 2017

Los objetivos del Conare-SUTEP en el sur

En el portal El Montonero.pe hemos venido informando cómo el llamado Comité Nacional de Lucha y Reorganización y Reorientación (Conare - SUTEP) avanza en las principales regiones del sur, impulsando una huelga magisterial que busca cancelar la carrera pública magisterial y las evaluaciones de desempeño docente. Pero no solo se trata del sur, el desarrollo político de este sector es evidente en todas las regiones del Perú. Se ha informado hasta la saciedad que el Conare - SUTEP está vinculado al Movadef de Sendero Luminoso y, de una u otra manera, reproduce la estrategia y táctica marxista de corte maoísta en los movimientos sociales.

La estrategia de maoísmo extremista es simple: radicalizar las demandas sociales y reivindicaciones en general, con el objeto de llevar a los gremios y sectores sociales a una abierta colisión con el Estado. Más allá de que el gobierno ahora haya retrocedido, algo de eso existe cuando en la plataforma del Conare se exigen soluciones salariales inmediatas, al margen de la viabilidad de la caja fiscal y sin considerar que el Estado ya procedió a otorgar aumentos este año. Pero eso no es todo. En la estrategia del Conare y de los maoísmos en el sur no solo hay una plataforma económica y demandas magisteriales, sino una real estrategia de poder.

¿Por qué? Se han aprovechado las demandas magisteriales para bloquear el acceso a las principales minas del sur, que producen cerca del 60% del cobre nacional, mientras se interrumpe toda la industria turística del sur. En otras palabras, una estrategia sindical que pretende jaquear el modelo económico y social (sin el cobre el Perú estaría en recesión), y organizar un escenario favorable para las fuerzas antisistema en general.

Si la estrategia de este movimiento triunfa, inevitablemente, se habrá producido la legitimación social de la estrategia del maoísmo extremista y de sus métodos de lucha. Es decir, el maoísmo habrá regresado, con todas sus mayúsculas y minúsculas, a la siempre impredecible realidad peruana. ¿No se les estremece el cuerpo ante esta posibilidad?

El Perú sufrió un baño de sangre en los ochenta porque Sendero Luminoso, un movimiento comunista organizado por maestros y estudiantes, decidió declararle la guerra al Perú. Sobre las causas de este Apocalipsis existen las más diversas versiones: desde la pobreza extrema hasta interpretaciones culturales andinas, pero es incuestionable que hoy la única explicación valedera es que todo se originó por la voluntad política de un núcleo maoísta que decidió declararle la guerra a los peruanos. La guerra de Sendero fue una guerra de maestros y alumnos, fue una guerra que tuvo en las actividades sindicales del magisterio uno de sus brazos principales. Ignorar esta verdad histórica es cerrar los ojos ante la posibilidad de un terremoto social y político.

El Estado y la élite política tienen que ser capaces de interpretar este momento y volcarse al otro Perú, al Perú ignorado por el Perú oficial, para enfrentar esta intención de desarrollar una nueva ofensiva maoísta. Si bien tiene que surgir un nuevo Estado, una nueva política de abajo hacia arriba —en vez de la política de las alturas—, tampoco el Ejecutivo puede renunciar a ejercer la ley y actuar con la fuerza coercitiva del Estado. La policía parece contemplar indolente el desarrollo de las estrategia violentista, mientras se atenta contra la propiedad pública y los activos de los privados, mientras fiscales y jueces se ponen a silbar con las manos en los bolsillos.

Pero no solo es asunto del Ejecutivo. El Congreso también tiene la enorme responsabilidad de hacer su tarea para detener y derrotar esta ofensiva, que se envuelve en ropaje sindical y busca consolidar una estrategia de poder. En todo caso ya en los ochenta los civiles y las élites democráticas fracasaron en enfrentar al maoísmo. ¿Volverá a suceder lo mismo?

 

Víctor Andrés Ponce

Fotografía: Cusco en Portada

Víctor Andrés Ponce
04 de agosto del 2017

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