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¡Desorden gubernamental total!

Columna del director

¡Desorden gubernamental total!

6 de Marzo del 2017

Zavala debe liderar cambio parcial de Gabinete

El gobierno sigue agravando la crisis de la República. Horas después de que el jefe de Estado planteara innecesariamente la posibilidad de una cuestión de confianza ante una posible censura de Martín Vizcarra, primer vicepresidente de la República y ministro de Transportes (nadie está en ese camino), el presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala, le sacudió el polvo públicamente a la ministra de Justicia, Marisol Pérez Tello.

Zavala le increpó a Pérez Tello el hecho de que el procurador Amando Enco haya pedido a la Fiscalía que se incluya a Vizcarra en las investigaciones del caso Chinchero. El daño ya estaba hecho, porque Enco, vinculado al aparato legal de la izquierda, incluso señaló que la adenda de Chincheros “era otro contrato y tenía implicancias penales”.

No vamos a discutir el deber y la razón que le asiste a los procuradores, convertidos en los últimos tiempos en verdaderos media star que saltan de la procuraduría a los partidos políticos. Nos interesa en este caso subrayar, fotografiar, el verdadero desmadre que se nota en la administración PPK y que nos empieza a llevar a una verdadera crisis de gobernabilidad que puede terminar amenazando a la propia República. Y este desbarajuste en todas las líneas del gobierno nace de la incoherencia en los objetivos y en la ausencia total de política.

Pérez Tello ha convertido al Ministerio de Justicia en cuartel de la izquierda y de los amigos caviares, como si el nacionalismo y Nadine Heredia todavía siguieran en Palacio. El nombramiento de los procuradores tiene esa falla de origen. Si Zavala creía que había coherencia entre un gobierno que se planteaba reactivar la economía —y enfrentarse a las fuerzas antisistema que pretenden, por ejemplo, parar la producción de cobre en el Perú— y la convivencia con los aparatos legales de la izquierda dentro del Estado, ahora debe saber que no es posible.

Enco pretende judicializar al primer vicepresidente de la República; pero Katherine Ampuero, procuradora ad hoc del caso Odebrecht, ha solicitado que la fiscalía investigue al propio presidente de la República. Si hay corrupción es evidente que no existe defensa posible; pero si se trata de judicializar a la línea de sucesión democrática con argumentos grises y discutibles, entonces vale interrogarse, ¿alguien quiere adelantar las elecciones?

Lo mínimo que debería suceder en un Gabinete con cierta escuela política es que, al término de la distancia, se le pida la renuncia a Pérez Tello por esta situación absurda en contra de la línea de sucesión republicana. La titular de Justicia, además, suele colocar verdaderas bombas dentro de la administración: se tomó una inexplicable foto con Máxima Acuña de Chaupe justo cuando el gobierno pretende relanzar la minería.

La tendencia a la entropía en la administración PPK es incuestionable. Es el límite de la tecnocracia sin formación ni lecturas políticas. Otro ejemplo: la decisión de la administración PPK de respaldar al ministro Basombrío mientras la Policía Nacional desarrolla una silenciosa huelga de brazos caídos, abandonando el patrullaje de las calles. Una verdadera bomba nuclear que explota en la popularidad gubernamental, al margen de que los medios sigan celebrando al titular del Interior. Si la apuesta es jugar con Basombrío hasta que se caiga todo, entonces está bien; pero si se trata de recuperar iniciativa política, algo se debería hacer. ¿O no?

Poco a poco, entonces, el desorden empieza a ganar. Si Zavala no lidera los cambios parciales, imprescindibles dentro del Gabinete, la crisis terminará tragándoselo.

 

Víctor Andrés Ponce