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Curiosidades del antifujimorismo

Columna del director

Curiosidades del antifujimorismo

17 de Julio del 2017

Debate alrededor de la situación de Humala

La detención provisional de Ollanta Humala y Nadine Heredia goza de la aprobación de la abrumadora mayoría del país, pero el debate con respecto a la justeza de la medida procesal se ha intensificado, sobre todo de parte de la élite vinculada al establishment de la democracia post-Fujimori. Hay razones atendibles para cuestionar la detención provisional, especialmente si se considera que todavía no existe acusación fiscal y también algunos hechos vinculados con la conducta procesal de la pareja de esposos encarcelados.

La situación de Ollanta y Nadine de ninguna manera puede alegrar a nadie. Ojalá se pudiera evitar ese vía crucis sin violentar la Carta Política y las leyes, pero no es posible. Sin embargo, lo que se nota en estos días en las reflexiones de los animadores del establishment no solo es un intento de criticar la detención provisional del ex jefe de Estado, sino que se pretende ir más allá: bajarle la llanta al sólido caso por lavado de activos que ha armado la Fiscalía.

Se puede dudar sobre la pertinencia de la detención provisional, pero relativizar las declaraciones de Marcelo Odebrecht y Jorge Barata —que señalan la entrega de US$ 3 millones—, las decenas de donantes registrados como tales y que niegan haber aportado a la campaña electoral, la correspondencia entre los hechos y las agendas de Nadine y recientes cuentas desveladas, solo revela una desesperación que se sale de control. En segunda instancia se podría revocar la detención provisional, pero es muy probable que existirá acusación fiscal, juicio oral, y sentencia.

Pero eso no es todo. Las puertas giratorias de la cárcel se moverán en uno y otro sentido con respecto a Ollanta Humala, sobre todo considerando que se ha reabierto el caso Madre Mía y que comienzan a aparecer cadáveres de desaparecidos.

El establishment antifujimorista también demuestra su desesperación cuando pretende establecer comparaciones entre los casos de Alejandro Toledo y Ollanta Humala con supuestas implicaciones de Alan García y Keiko Fujimori. Quizá vale recordar que en el caso Lava Jato hay poco espacio para las especulaciones porque las principales pruebas que se acumulan vienen de Brasil. En ese contexto, los dioses antifujimoristas del establishment simplemente aparecen complicados.

¿Qué hay detrás de la reacción del antifujimorismo? De alguna manera este sector comienza a percibir que las placas tectónicas que han organizado la polaridad fujimorismo versus antifujimorismo comienzan a moverse. Es posible que muchas cosas cambien en el espacio público cuando veamos desfilar ante los tribunales a todas las panacas del antifujimorismo que consolidaron sus carreras políticas con la palabra “decencia” y “lucha contra la corrupción de los noventa”.

¿A qué vamos? El establishment antifujimorista impuso los sentidos comunes en los últimos quince años de democracia, levantando la bandera de la lucha contra la corrupción, pero hoy pretende apagar los incendios alrededor de sus principales líderes. Por ejemplo, el diario La República, apenas horas después del encarcelamiento de Ollanta Humala, señala que el “fiscal Juárez rechazó interrogar a Barata sobre Keiko Fujimori y Alan García”.

Es incuestionable que el establishment cultural, político, ideológico y periodístico del antifujimorismo, que se envolvió de teoría para ocultar las pasiones más bajas, que se cubrió de decencia para ocultar a la siguiente generación de pícaros, que presumió de intelectualidad y tolerancia para argumentar el veto a un sector político, hoy comienza a desmadrarse en todas las direcciones.

La democracia es el único sistema real anticorrupción, porque puede tolerar el fracaso de haber elegido uno o más jefes de Estado que se resbalaron en la corrupción y aprender de ese yerro, desarrollando una profilaxis que enraíza a las instituciones. Es el único sistema que, tarde o temprano, saca los trapos al aire de quienes dicen representar la decencia y todas las virtudes privadas. Es el sistema que sobrevive a sus ex jefes de Estado, a sus élites, políticos, periodistas y hasta su único Nobel. En estos momentos dramáticos la democracia lo es todo. Es el único sistema que puede superar la polaridad fujimorismo versus antifujimorismo que envenena nuestra democracia.

 

Víctor Andrés Ponce

Fotografía: ElTiempo26